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CONSUMO

Un gastronómico de la ciudad se opone a la apertura del sector en plena cuarentena: “No estamos preparados”

El propietario de “El Oso” confía en el servicio de delivery para sostener su negocio


Mientras el gremio de gastronómicos junto a empresarios del sector reclama una pronto flexibilización de bares, restaurantes, pizzerías y cafeterías en la ciudad de Formosa, un joven empresario del rubro manifestó que “todavía no es el momento”. Se diferenció de la mayoría argumentando que es muy difícil invertir en medidas de seguridad para acondicionar locales en un escenario de debilidad ecónómica. Y aseguró que el nuevo negocio en la cuarentena está sujeto al servicio de delivery.

El último viernes a la noche inspectores de Bromatología de la Municipalidad de Formosa clausuraron el local de comidas “El Oso” por quebrantar el horario de atención al público en cuarentena. Su propietario, Diego Florentín, reconoció la infracción en el aire de La Mañana en Vivo pero aclaró por qué recibió el acta de cierre preventivo en el inicio del fin de semana: “Entendemos las exigencias y las respetamos, porque sólo atendemos con el servicio de delivery a nuestros clientes, pero el viernes nos pasamos media hora sólo porque estábamos limpiando el local, con las persianas bajas. Cerramos el servicio y nos quedamos a higienizar las instalaciones y a hacer los pedidos para el día siguiente”, explicó.

En otro orden, el comerciante mencionó que desde la flexibilización laboral para su sector, con la implementación del servicio de delivery como único recurso para agilizar las ventas, el trabajo gastronómico en su local sólo alcanzó un 60% de sus posibilidades normales. Pese a esta tendencia, reconoció que a diferencia de otros negocios, la rentabilidad le está alcanzando para “vivir bien” y sostener tres familias que dependen del emprendimiento.

“No estamos preparados”

Según Florentín, el sector gastronómico de la ciudad no está preparado para afrontar una costosa inversión en medidas sanitarias y elementos de seguridad, de acuerdo a las exigencias de un protocolo para la reapertura. “No creo que sea necesario apresurarnos.

No estoy de acuerdo a que se reabran los locales como pide la mayoría. Entiendo que hay muchas necesidades en el sector, pero no estamos preparados. No tenemos el suficiente dinero para invertir en todo lo necesario para protegernos. Por ejemplo, un acrílico como elemento de prevención sale 40 mil pesos, y para mi local tendría que comprar 4. Es prácticamente imposible”, señaló.

Insistió en que para una reactivación comercial plena en la gastronomía local, los empresarios tendrán que capacitar el personal, adaptar las instalaciones y garantizar seguridad e higiene a los clientes con una alta inversión previa, que por las propias condiciones de la pandemia, será muy difícil de alcanzar.

“Los números no dan. Nos queda apuntar a optimizar la modalidad de delivery para convertir su potencial en el negocio en esta emergencia”, sugirió.



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