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La Escuela Agrotécnica Nº 10 celebró 11 años de vida institucional con logros indiscutibles



EL QUEBRACHO - La EAP Nº 10 de la localidad de El Quebracho celebró el pasado 6 del corriente, 11 años de vida institucional formando jóvenes y haciendo realidad sueños que parecían imposibles.

El 6 de agosto del año 2007 comenzó a funcionar la escuela por decisión de la Presidencia de la Nación que estaba a cargo de Néstor Kirchner y había determinado reflotar la educación técnica en todo el país. Junto a la EAP de El Quebracho fueron creadas la 9 y la 11 en Pozo de Maza y La Rinconada, respectivamente. El equipo de profesores y personal directivo que constituyen esta comunidad educativa son los que hasta ese momento ejercían en la EPES de El Potrillo; varios de ellos con orientación técnica.

El director del establecimiento es el ingeniero Zootecnista Héctor Gustavo Valdéz y el coordinador general de Enseñanzas Prácticas es el profesor Juan Carlos Cossio.

La Mañana dialogó con Cossio, quien brindó un amplio informe sobre la historia, el crecimiento y los logros alcanzados por esta comunidad educativa.
Al momento de iniciar su actividad, la EAP Nº 10 lo hizo en un aula donde funcionaba hasta ese momento la EGB 3 Rural Aborigen. "El edificio era un aula de tres metros por seis, precariamente techado en consonancia con el cual funcionaba una galería de dimensiones similares. La Escuela Primaria 5 nos prestaba también un aula que empezamos a usar como tal y como depósito después porque una Agrotécnica siempre tiene muchas herramientas que se utilizan para el desarrollo de las distintas prácticas", comenzó señalando.

La principal dificultad a la que debieron hacer frente en los primeros años fue la carencia de un edificio propio donde organizarse. "Durante unos cuatro o cinco años anduvimos buscando lugares donde alojar a los alumnos para dar clases. Así pasamos por el templo anglicano de la comunidad indígena, el Siloé, donde hicimos funcionar dos cursos hasta que las necesidades propias del desarrollo de las actividades religiosas de los pastores nos obligaron a retirarnos y buscar otros lugares. Utilizamos también la capilla de la Virgen del Valle perteneciente a la Iglesia Católica en la cual dimos clase durante un tiempo". 

"El plan de poner en funcionamiento escuelas agrotécnicas en el interior de la provincia tuvo su impulso desde la Presidencia de la Nación y fue apoyado por el Gobierno de la provincia. En ese marco recibimos una cierta cantidad de maquinaria, equipos e implementos agrícolas con los que empezamos a dar clases más fuera del aula que dentro, llevando a los chicos al campo y aplicando maquinaria sobre el campo, realizando con ellos las prácticas inherentes a la labor agrícola, que es el objetivo de la orientación agrotécnica", apuntó Cossio.

La matrícula de la EAP Nº 10 está compuesta en un 70% por jóvenes wichí y el resto son hijos de familias criollas que habitan la zona desarrollando ganadería bovina y caprina. A lo largo del camino institucional, "comprendimos que teníamos que tender lazos, sellar acuerdos y no sólo con las autoridades del MCyE sino con el MPyA y comenzamos a trabajar juntos y asistimos a pequeños productores de la región. Nos alejamos bastante de la escuela, asistiendo a una serie de actividades que podrían llegar a constituir un cambio de paradigma en la manera de criar ganado vacuno sobre todo en el espinal chaquense, donde está enclavada la escuela, en la que las actividades agrícolas como se conocen en otras regiones húmedas de la provincia y el país, son imposibles", refirió el docente.

Ante la necesidad de contar con un campo experimental iniciaron las gestiones ante la Asociación El Quebracho de Pequeños Productores, que accedió a ceder un predio de 22 hectáreas a la EAP Nº 10, donde "pudimos comenzar a desarrollar nuestras prácticas agrícolas; lo cercamos con mano de obra de alumnos, fue una actividad interesante para los alumnos y profesores. Dentro del campo se empezaron a hacer intentos de reforestación de algarrobo blanco con plantines que eran producidos por un vivero, que en ese momento estaba en ciernes dentro de la escuela", mencionó con satisfacción para agregar que además estaban "acuciados por la necesidad de un edificio. La galería que fue construida con mano de obra de los alumnos fue cerrada para convertirse en un aula con lo que duplicamos la superficie cubierta de la escuela de 18 m2 a 36 m2, mientras tanto seguíamos funcionando en el templo evangélico o en la iglesia católica".

Otro frente de trabajo fue el vivero; "conseguimos de la petrolera de Palmar Largo unos caños de utilización en pozos petrolíferos ya en desuso y armamos la estructura de un vivero de 10 metros de frente por 20 de ancho, que fue recubierto con alambre tejido, donado por la UBA, y lo forramos con media sombra facilitada por el MPyA y dentro del recinto cerrado empezamos a desarrollar plantines de algarrobo. Este vivero se constituyó en el segundo vivero forestal provincial habilitado por el SENASA dentro del que se produjeron plantines para abastecer a las distintas reforestaciones que planteaba el Gobierno nacional en esa época", recordó Cossio.

"Junto al vivero hicimos una huerta, que sigue funcionando. El vivero no hace mucho dejó de prestar servicios porque se cayeron los planes de forestación y se dejaron de producir plantines", comentó el docente para sumar como dato de relevancia social que los wichís consumían alrededor de 17 especies vegetales que producía el monte y que hoy dejaron de ser usadas como alimento. "La pérdida de esa cantidad de vegetales en la dieta debe ser reemplazada con otros vegetales cultivados que tratamos de implementar. Con la huerta pasamos las vicisitudes propias de la existencia en estas latitudes, las que hacen que la producción a veces sea excelente y otras inexistentes".

En otro orden de cosas, Juan Carlos Cossio comentó que la explotación agropecuaria denominada silvo pastoril que se aplica con muy buenos resultados en el centro de la provincia comenzó a aplicarse en el Extremo Oeste a través de la EAP Nº 10. Para ello "nos reunimos con siete productores criollos de la zona explicándoles los requisitos que debían cumplir para que trabajemos en sus campos; sólo uno cumplió y fuimos con los equipos de la escuela, cuando el campo estuvo preparado para roturarlo y sembrarlo. Era la primera vez que se roturaba el suelo acá en la historia geológica de El Quebracho y lo hicimos", dijo con satisfacción.

Así fueron transformando en pastizales bajo monte, terrenos que antes eran improductivos.A cuatro años de estar funcionando, en el 2011, recibieron con emoción la noticia de que el Gobierno provincial construiría un nuevo edificio escolar para el dictado de las clases. Las obras se iniciaron de inmediato pero debieron suspenderse a poco de haber comenzado por la aparición durante la excavación de cimientos de restos arqueológicos en el interior de las zanjas.

"Se estaba fundando la escuela nueva sobre un cementerio indígena datado al carbono de 14 en 1.700 años de antigüedad, Siglo III DC. Se paralizaron las obras hasta su relocalización, entre tanto, en el yacimiento trabajaba un equipo de arqueólogos y antropólogos del Museo de Antropología de La Plata. Esos restos arqueológicos extraídos del yacimiento están hoy en un Museo Escolar que todavía está en proceso de formación dentro de la EAP y a parte de los restos óseos se encontraron hachas líticas (de piedra), que provienen de otras regiones porque aquí no hay afloramiento de piedras por ningún lado. Quizá hayan venido de Bolivia y accedieron caminando las riberas del Pilcomayo ya que las nacientes del río están ahí en el macizo boliviano", refirió Cossio.

El hallazgo requirió la relocalización de la escuela. Así apareció un terreno amplio para contener las obras y 16 meses después, a principios de 2013, el nuevo edificio, donde funciona hoy la EAP, fue terminado.

Olimpiadas de Educación Agrícola

"En el 2013, con el nuevo edificio en construcción, fuimos invitados por el Ministerio de Agricultura y Pesca de Nación a Buenos Aires, a la 1º Olimpíada de Educación Agraria. Fuimos dos profesores y cinco alumnos en dos grupos. La Ing. forestal Natalia Lupia con dos alumnos en un stand en el que se apreciaba un emprendimiento productivo desarrollado por la escuela y yo junto a otros tres alumnos que concursamos presentando un proyecto productivo aplicable a la zona donde está enclavada la escuela. El proyecto se llama: 'Producción de miel y harina de algarroba a partir de plantines de prosopis alba' que ganó el 1º premio de las Olimpíadas y el stand de la Ing. Lupia una mención especial. Eufóricos volvimos", recordó con orgullo.

"Fue realmente una experiencia maravillosa y lamentablemente, irrepetible. Estos niños, hoy ya adultos, padres de familia guardan en lo profundo del corazón recuerdos vívidos de ese viaje, no sólo desde el logro científico tecnológico sino desde la alegría en estado puro que experimentamos en esos días que estuvimos en Buenos Aires con nuestros alumnos", señaló.

Rumbo a Los Angeles, EEUU

En 2013, la Ing. Lupia y la Ing. en Alimentos Sara Mariel Gómez desarrollaron una investigación sobre la fructificación y producción de harina de algarrobo blanco con los escasos medios que poseían en ese entonces. "Teníamos un molinero forrajero accionado por un motor a explosión donde se molían las vainas de algarroba que eran cosechadas mediante métodos desarrollados para evitar la contaminación, desarrollados por alumnos y profesores. Se hacía el proceso de cosecha de algarrobo, la preparación de las vainas, y la molienda y el tamizado. Reuniendo los datos se preparó una investigación que mereció el 1º premio en la Feria de Ciencias Provincial del 2013 y pasó a la Instancia Nacional, donde fueron galardonados con el 1º premio y el trabajo de investigación representó al país en la Instancia Internacional que se llevó a cabo en 2014 en Los Angeles, EEUU. Después de larguísimas gestiones pudieron ir Natalia Lupia y dos alumnos de la escuela: Cristina Medina y Mirian Gómez", mencionó con una gran satisfacción.

La delegación fue parte del Concurso Internacional de Intel ISEF, en Los Angeles, California, EEUU. El trabajo de investigación mereció una de las seis menciones de la ONU entre 1.110 trabajos presentados por distintos países. "La experiencia fue fantástica para los chicos y la docente. Esto los colocó en contacto con autoridades nacionales de educación y muy poco tiempo después vistió nuestra escuela el presidente del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, acompañados por autoridades de Educación de la provincia", comentó Cossio.

El edificio nuevo de la EAP Nº 10 se inauguró el 5 de junio de 2014 y en el mismo acto de entrega, el propio Gobernador informó a los presentes el inicio de una segunda etapa que duplicaría en superficie cubierta a las actuales instalaciones. "La obra se inició tal y como se anunció pero permanece hoy inconclusa por el desfinanciamiento que experimenta la provincia en el tema obra pública", aseguró el docente.


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