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"Los caramelos que faltaban": los que salieron del frasco

En un asado durante una noche de este enero y con innumerables chistes de por medio, pero también ansias por contar (se) la posibilidad de transformar desde el trabajo conjunto de una banda (que no se queda solo ahí), "Los caramelos que faltaban" se cuentan. Lo que te cantan


A veces fusión de ternura y acidez, con letras bañadas en compromiso y crítica social que deambulan por diversos géneros pero que se sostienen en el anhelo de transformar la realidad que los circunda, modificándose también ellos mismos. Una banda de amigos y artistas que, quizás, ensaya más de lo que tocan y que se afianza gracias a rondas de diálogo y a muy buenas cenas. "Los caramelos que faltaban" es un poco de todo esto, y también tiene mucho de lo que no puede describirse. 

"Los caramelos que faltaban" nace a finales del 2016, cuando Matías Zitterkopf escucha una canción de Natalia realizada con una base de Youtube y decide "sacarle los acordes". Natalia tenía más canciones y las fueron sumando en las juntadas, así como también los demás chicos, hasta llegar a ser los integrantes de la banda actuales: Natalia Fernández, Omar Giménez, Nadia Stefani Velarde, Sergio López, Melanie Castellini, Bruno Enrique Moiraghi Cappello y Matías Zitterkopf. Tocaron por primera vez el 22 de julio de 2017 en el festival "Freskete" de La Mandinga y de "ahí despegaron a la fama", como les gusta decir, porque el humor parece ser el combustible del grupo.

La identidad en el nombre

Salir del frasco en clave de encierro y abrirse a otras experiencias, otros devenires, otros lugares, y otros sentidos. Y cuando están ahí, ya no querés volver al pasado. El regreso se hace imposible. 

El nombre surgió después de incontables ensayos sin saber cómo nombrarse. "Salió porque nos estábamos riendo de que ninguno estaba del todo cuerdo y por eso se sumaba a un proyecto nuevo", asumen. En un principio, proponían basarse en el estilo de música que hacían, pero no tienen uno fijo, también pensaron en "algo rebuscado o que uno hace con muchas cosas": "ropa vieja", "torreja", también nombres que tengan mucho humor porque casi todos forman parte de la murga "La Traficante", quizás "saltó la ficha"; también se fijaron en el contenido de las letras, "medio picantones". Después (mucho después), "alguien dijo algo sobre que no teníamos todos los caramelos en el frasco". Y los nombró por primera vez, pero luego lo decidieron en asamblea previo almuerzo a compartir, porque, como bromean, "lo que sostiene esta banda no es la música, es la comida". 

"Como que nos faltan caramelos en el frasco. La analogía con aquello que muchas veces también nos tiene encerrado. Nosotros somos los caramelos que están sueltos. Somos los que faltan en el frasco porque ya salimos (o lo intentamos)", se definen.

Finalmente, el nombre terminó dando pie a un montón de cosas que fueron formando lo que la banda es en la actualidad y así se pensaron nuevos temas, logos y la introducción que hacen al inicio de cada presentación. Aunque a veces, se la olviden. 

"Hasta ese momento, siempre nos reuníamos para cantar y comer o comer y cantar. El nombre fue un impulso bastante importante. A partir de definirlo se pudieron dar un montón de cosas más que hoy hacen a lo que somos. Cuando salís del frasco y ves la libertad, ya no querés volver atrás", enfatizan.

La música que no te deja en paz

"Siempre tuvimos en claro que la música es lo que nos aglutina pero no nos queríamos quedar ahí. Siempre está esto de querer visuales, imágenes que acompañen los temas. Siempre usamos multilenguaje, siempre vamos a mezclar la música con el teatro o la acrobacia con el teatro. No nos íbamos a poder quedar en una banda de música solamente. Queremos hacer algo simple, pero no nos sale". 

Antes de cada presentación, "Los caramelos..." realizan diferentes publicidades que revisten una determinada temática de acuerdo a disparadores: el Día de Reyes, los cumpleaños de los integrantes, el Día de la Independencia, las chicas superpoderosas cuando se integró un nuevo percusionista o Baywatch para el verano. Se arma una especie de reality también a través de las publicidades. Con ellas también buscan desmitificar la idea de la banda superstar. 

"Las músicas, las letras, su columna vertebral son siempre para pensar. No hay una que te deje en paz", dicen. Y es cierto. Hablan de lo que nos enorgullece y aquello que quisiéramos cambiar o esconder o hacer como si no existieran. Desde el deseo de un niño en la calle al que no vemos, pero está. De las diferencias que se nutren desde el lugar en que nacemos y cómo este parece determinar lo que somos e incluso nuestros sueños. De la resistencia a la injusticia que se hace dolor en ciertos rostros. De un rostro que juzga y de la falta de un nosotros. De romper con lo establecido, de atreverse, de animarse, de romper sin dañar. De la pobreza que se oculta, de la desigualdad que se festeja y de los que miran a otro lugar. Te cantan la vida e, incluso, la muerte, aun existiendo. 
 
"Muchas de las letras, mucho de lo que se dice, tiene que ver con lo que somos acá. O lo que una persona joven puede llegar a sentir viviendo dentro de esta provincia. Estando inmerso en este tipo de sociedad particular. El hecho de ser joven y estar tratando de abrirte camino y vivir en Formosa, muchas veces es algo que se critica y mucha gente elige hacerlo afuera. Nosotros elegimos hacerlo acá. Somos superconscientes de que esa decisión cuesta y aun así es una decisión propia. Tratamos de que no nos limite el hecho de estar en Formosa", refieren.

Más allá de una banda de música

Cuentan que la respuesta del público se siente. El público les está prestando atención. No es una banda que te permite charlar y tomar una cerveza mientras suena la música de fondo. "Te das cuenta de que el público te está mirado. Y de pronto, es picante o es incomodo, o decís "mira, qué bueno", es serio o es profundo. La gente se presta a darle atención y a romper esa idea de la banda de música para solo escuchar o bailar. 

"Fue decisión consciente porque todos los años nos preguntamos hacia dónde vamos. Y entre eso también nos planteamos la idea de qué público queremos. Y al final nos dimos cuenta de que lo logramos porque el público iba a escuchar, sentarse y ver. Nos basamos en lo que hay acá y en lo que no queremos hacer, porque bandas de este formato un poco teatral y un poco performático hay en el país. Acá nomas no hay, y puede ser una novedad", declaran.

LCQF según ellos

"Los caramelos empezó como un desafío, cosa de animarme a hacer algo que no hacía y tampoco tenía pensado hacer. Fue animarse a expresarme, cosas que uno va teniendo en la cabeza pero no llegás a decirlo o no encontrás la manera de hacerlo. Nunca fue una cosa que la tomáramos a la ligera. Creo que el compromiso de todos se nota. Desde el inicio fue un proyecto serio, por eso también requirió sentarnos a hablar de lo que queríamos hacer, qué podríamos hacer mejor, qué nos está faltando, qué no salió bien". Nadia.

"La música para mí es muy importante. Siempre me gustó cantar, si bien fui un 'comenzador compulsivo de tocar instrumentos' y nunca los perfeccioné. Me gustó la propuesta y el contenido de las canciones porque tenía algo para contar. Algo muy autóctono con una idiosincrasia muy nuestra que a la vez puede llegar a trasladarse a otras realidades similares. No te hace sentir ajeno al resto. Desde lo artístico me parece un compromiso groso. Hemos crecido muchísimo en saber que como artista podemos decir algo y es nuestra manera de quizás transformar el lugar en el que estamos. Hay una idea de criticar, pero también de ser conscientes de que somos parte de eso que criticamos. Es una construcción que vamos haciendo. Y trasmitir eso importante". Bruno.

"En mi caso, la banda ya estaba formada cuando me llamaron. Yo era fan y les sacaba fotos en lo toques y me dijeron que forme parte haciendo las visuales. Me gusta mucho porque tengo mucha libertad creativa. No hay una imposición de lo que hay que hacer. Entre todos lo vamos decidiendo. Eso me parece muy rico. Me preguntan '¿cómo estás en una banda y no tocás un instrumento?'. Pero siempre en los ensayos se da un clima de compartir y voy a editar, hago la parte que me corresponde". Melanie.

"Llegué tarde a la banda. Creo que lo más importantes son las ideas que aportan las letras. Dentro de todo me siento cómodo con eso y vengo de otras bandas en las que mantengo esta orientación. Creo que compartimos por eso nos sostenemos". "Checho".

"Yo dije que es terapia, pero para mí es libertad. Para mí, lo más importante. Es creación colectiva, un disparador que posibilita crear más entre todos. Valoro mucho la creatividad grupal". Naty.

"Yo viví el proceso de ser espectador. Disfruté mucho desde afuera a la banda y no se me pasó por la cabeza que me inviten a sumarme. Cuando lo hacen, lo sentí como una gran apuesta. Fue un desafío sumamente gigante e importante. Sobre todo la confianza que depositaron en mí. Todos los días es un descubrir y empujar para el mismo lado". Rubén.

"Creo que es una banda emergente que nace de una necesidad expresiva de transmitir en todo sentido. De colocar su sello y su impronta en todo el contexto social. De abrir la discusión y la mirada con respecto a determinadas temáticas. Es una banda que nace para crecer". Omar.


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