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NOMBRES QUE NO SE OLVIDAN CON LEYES O DECRETOS

Pueblos y parajes de Formosa que mantienen sus orígenes pese a los vaivenes de la historia



En la actualidad, algunos pueblos y parajes de la provincia se aferran a los nombres con los que sus antiguos pobladores ya desde las épocas territorianas reconocían el lugar donde vivieron toda su vida. Otros se adaptaron a nuevos nombres y también están aquellos que hoy se los puede llamar por uno u otro nombre, como el claro ejemplo de Cattáneo Cué o General Belgrano.

El recordado historiador ya fallecido Cirilo Sbardella, en su escrito de la Toponimia Formoseña menciona a José Miguel Yrigoyen cuando manifiesta que “la costumbre de buscar una denominación es tan antigua como el hombre, y por otro lado necesaria”.

El historiador formoseño señala en su trabajo que entre quienes se han ocupado de este tema sobre nuestra provincia se puede mencionar a María Mercedes A. de Rebollar con su “Origen de nombres de pueblos y lugares formoseños”.

El trabajo de Sbardella, que contó con la colaboración, entre otros, de Rolando José López; A. Núñez de Tatané; profesores Norma Meichtry, Elisa Rosabes de Romero y Alberto Rivera; María Lucila Hertelendy y Pablo Ricardo Mouchard, enumera cada localidad formoseña con su correspondiente toponimia y menciona, además, el decreto y la ley mediante los cuales primero -en 1977 durante el gobierno de facto del general Juan Carlos Colombo- se sustituyen los nombres de 86 localidades, pueblos y parajes, y luego -en 1984, con la llegada de la democracia durante el gobierno de Floro Bogado- se restituyeron los nombres antiguos a esas localidades, aunque algunas comunas decidieron continuar con las “nuevas” denominaciones.

El gobernador de Formosa durante el Proceso Militar, Juan Carlos Colombo, dicta un decreto por el cual se sustituyen los nombres de 86 pueblos y parajes. Es así que, por ejemplo, Isla Apando pasa a llamarse Sargento Mayor Bernardo Aguilar; Garcete Cué cambia por el de Soldado José Coronel; Riacho He Hé recibe la denominación de Teniente General Juan Carlos Sánchez; Apayerey se convierte en Soldado Heriberto Dávalos.

Ya en la era democrática, durante el gobierno de Floro Bogado, la Legislatura sanciona una ley por la cual se restituyen las antiguas denominaciones a las poblaciones que habían sufrido un cambio de nombre en gobiernos anteriores.

En esta misma ley, firmada por el entonces vicegobernador Lisbel Rivira, se otorga a los municipios y comisiones de fomento la posibilidad de optar entre la antigua denominación y el nombre que le dieron en 1977.

Es así que entre uno y otro nombre a muchos pueblos y parajes se los conoce en la actualidad con dos denominaciones. Pese a que a algunos se les restituyó el nombre original, hay pueblos que se los nombra indistintamente de una u otra manera, como por ejemplo: Potrero Norte-Agente Argentino Alegre; La Loma-Monseñor D'Andrea; Colonia Cano-Fotheringham; Punta Porá-Tres Lagunas; El Chorro-General Mosconi; Apayerey-Soldado Dávalos.

Cambios

Uno de los ejemplos de esos cambios es “General Enrique Mosconi”. El nombre original era El Chorro, y se refería, según las versiones, al lugar donde brotaba un chorro o una vertiente de agua en una cañada; esta denominación fue impuesta por el uso. Por decreto provincial Nº 3138/77 fue sustituida; y por ley Nº 422 (1984) de la Legislatura fue restablecido el topónimo popular, pero sujeto a resolución municipal. Lucio V. Mansilla: el uso popular conocía este lugar como “Km 60-Paso García”, por la distancia que había desde allí hasta el río Paraguay, navegando por el Bermejo, y porque en ese sitio residía la familia de don Luciano García. Por este paraje pasaban las tropas de ganado que conducían al Chaco. La costumbre designaba erróneamente a esta localidad como “Puerto Vélaz”, que era una propiedad privada situada en la ribera opuesta, en la actual provincia del Chaco.

El decreto provincial Nº 3138/77 dio el nombre de “General Lucio V. Mansilla”, en homenaje al político, escritor y diplomático argentino. Se desempeñó como gobernador del Chaco y durante su gestión fue fundada la Villa Formosa.

La ley Nº 422 dejó sin efecto los alcances del decreto, pero la ordenanza municipal Nº 54/84 mantuvo una nomenclatura impuesta en 1977, porque así lo permitía la ley mencionada.

Colonia Cano: era conocida por el uso como Colonia Cano por la concesión de tierras que efectuó el gobierno nacional a Miguel Cano y Compañía, el 18 de octubre de 1886, con destino a la colonización. Por decreto provincial Nº 3138/77 fue impuesto el nombre de “General Ignacio Hamilton Fotheringham”, reviéndose la designación por la ley Nº 422 que restituyó el nombre original.



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