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LOS TÍMIDOS DEL DIVÁN

La terapia intensiva



Por Héctor Washington

El timbre altisonante del recreo, palancas de mando de videojuegos, teléfonos celulares en derredor, titulares catastróficos de diarios… y los papeles, por el piso; los libros, apilados a un rincón. Una postal más que elocuente de un Sistema Educativo que debate la naturaleza del color en medio de una escala de grises.

“¿Quién tiene la llave de los libros que te robaste? ¿Quién tiene la ilusión de enseñar? ¿Quién tiene la ilusión de aprender?”. “La ignorancia”, último estreno de “Los Tímidos del Diván”, descorre así el velo de la educación argentina y todas sus miserias, a través de una mirada incisiva de la actualidad. El video tuvo su lanzamiento al público el viernes pasado, con Cresta Producciones y los propios “Tímidos” en Producción General.

Lejos de echarse a pensar la realidad desde un diván de forma literal, Matías Zittercopf (guitarra y arreglos), Nicolás Cracogna (batería), Patricio Espinosa (percusión), Sergio Medina (bajo), Walter Cirelli (voz, melódica y arreglos) y Darío Stefani (voz y arreglos) apuestan a una terapia intensiva desde la música, con letras atentas y dispuestas a germinar en el inconsciente de quienes se aprestan a oírlas: la mirada social y política de un contexto que les despierta el compromiso y la reflexión de los que son en cierta forma portavoces.

“‘Los Tímidos del Diván’ surgen de una mezcla entre el deseo de hacer música y las ganas de crear un cable a tierra de los integrantes que la fundaron; de ahí el nombre”, cuentan en diálogo con Cronopio.

Desde lo musical, la banda se aventura a explorar diversos géneros que perviven en su particular estilo de canción rioplatense como telón de fondo, que suele aflorar a veces desnudando los orígenes artísticos de algunos de sus integrantes en la murga de estilo uruguayo.

Desde el año 2015, recorren los reductos culturales locales, ferias y eventos a beneficio, con numerosas presentaciones en vivo, en las que han sabido cosechar -más que admiradores- un gran cúmulo de amistades que los siguen a cada show, donde conjugan no sólo ritmos diversos sino también una amalgama de otras disciplinas artísticas como el teatro y la danza, en una apuesta multiescénica. “Somos una banda orientada a integrar socialmente a nuestro público, tanto con las letras que componemos como en la variedad de escenarios donde nos presentamos”, se definen.

Desde la autogestión que enarbolan como bandera, se encuentran actualmente trabajando en su primer LP titulado “Hoy”, con canciones que retratan su visión del mundo, producidas por Matías Zittercopf y la ayuda -agradecen- de “muchos amigos como La Cueva Estudio, Garay en las mezclas, La Mandinga Centro Cultural y Cresta Producciones”.

“El que enseña está sufriendo; y el que aprende, de recreo eternamente”, esgrimen observando de frente a la realidad, sin timidez, con la postura crítica y la ansiedad de quien espera impaciente el tiempo en que enseñar y aprender dejen de ser una ilusión.

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En “La ignorancia” hay un fuerte componente crítico hacia la educación formal. ¿Desde qué lectura social o problemática parte?

Darío: - “En el momento de la composición de la canción, la problemática por la que surgió fue el propio contexto en que vivíamos, es decir, ciertos indicadores sociales que señalaban una falta de interés en la educación de los jóvenes, el destrato o descrédito hacia los educadores y la pérdida del valor que tradicionalmente venía teniendo todo el sistema educativo en general. Por ejemplo, ciertas políticas que en su momento significaron un desfinanciamiento en la educación. En ese sentido, pareciera que la apuesta se dirigía a fomentar ‘la ignorancia’ y, desde esa perspectiva, creemos que nuestra posición, desde el arte, es exponerlo”.

También es parte del primer EP de la banda. ¿Cómo vienen con ese trabajo?

Matías: - “La grabación del EP se fue dando de manera particular debido al contexto en el que lo decidimos hacer. Después de mucho ensayar, habíamos hecho nuestra primera presentación formal con la formación actual, en la cual nos había ido muy bien. Cuando estalló la pandemia y no pudimos programar más shows, fue un golpe duro a los planes que teníamos. Nunca imaginamos que iba a durar todo este tiempo, pero no pasó mucho hasta que decidimos empezar a grabar nuestros temas, ya que no poseíamos un material para poder difundirnos adecuadamente. Esto nos mantuvo trabajando todo este tiempo y, si bien se extendió más de lo que pensábamos en un principio, supimos mantenernos creativos y produciendo de manera que podíamos juntarnos por separado a grabar nuestras partes, trabajando cada uno las canciones en su casa para después volcarlas en el estudio. Esto refleja mucho de lo que van a escuchar en esas canciones.
En resumen, son temas viejos de la banda interpretados por la formación actual con una impronta muy personal de cada integrante como testigo del contexto mismo y a la forma en que fuimos trabajando con las composiciones. El material está pronto a terminarse. Ya pasamos el proceso de mezcla y mastering previo a la publicación en la cual se van ultimando los detalles del sonido final. Nos falta definir ciertas estrategias de difusión y, a la vez, estamos instruyéndonos en las nuevas herramientas digitales actualmente disponibles para artistas independientes”.

“Los Tímidos del Diván” no parecen ser artistas de diván de forma literal. ¿A través de qué tópicos canalizan sus inquietudes en sus canciones?

Darío: - “El compromiso a la hora de crear va ligado con la necesidad que nos genera el contexto en el que vivimos y sus problemáticas: el abuso de poder, la desigualdad social, la pobreza, la marginalidad, el desempleo, la política, la educación, etc. Y, desde ese lugar, utilizamos el arte como conductor de un mensaje reflexivo que aborda esas temáticas presentes aquí y en cualquier parte del mundo. En ese sentido, el arte nos permite explorar desde otro lugar. Pero tampoco todo tiene un carácter pesimista, porque nuestras letras también interpelan con un mensaje positivo y esperanzador”.

Como propuesta artística, no sólo suelen apostar a la música, sino también a una conjunción multiescénica… a veces con teatro, con danza… Aguardando la reapertura de espectáculos, ¿qué se lleva el público de un show de “Los Tímidos…” y cómo están manejando esa parte de la actividad?

Darío: - “Nos parece fundamental que las artes se complementen porque, a su vez, sentimos que el arte es sólo uno, en el sentido de que es todo a la vez, ya que todas sus ramas son partícipes a la hora de transmitir mensajes. Tratamos de innovar en las presentaciones que tenemos para que la gente se lleve algo más que sólo un espectáculo musical y así hacer un show más entretenido e interesante, que también da lugar a la participación activa del público”.

Sergio: - “Tenemos una mirada más abierta del arte como continuidad, como diálogo, como hibridez. Donde más se ve esa mixtura es en la toma de decisiones artísticas que involucra la puesta en escena o una performance musical, con la impostura de las voces y el cuerpo mismo desde lo teatral; con letras que intentamos rocen lo poético y lo reflexivo -pero también lo coloquial-; con el espacio abierto a quien esté dispuesto a participar. Eso le da un aire de comunidad, de familia, que quien viene siempre a La Mandinga lo nota al instante”.

Matías: - “Además, tenemos la suerte de estar rodeados de muchos amigos y amigas artistas muy talentosos que colaboran no sólo en nuestras presentaciones, sino también fuera del escenario. Eso enriquece mucho más lo que el público se lleva en un show. Es cierto que, también, para poder realizar una presentación, que involucra varias disciplinas artísticas, tienen que estar dadas las condiciones técnicas para poder llevarlo a cabo. Actualmente, estamos trabajando en llevar todas esas ideas también a lo audiovisual en videoclips. Hace poco estrenamos uno que tuvo muy buena respuesta del público, y las ideas están fluyendo para seguir generando ese tipo de contenidos. Comprendemos que lo audiovisual en los tiempos que corren juega un rol fundamental para poder llegar al público y generar un concepto que cierre la idea de lo que queremos decir, por eso buscamos desarrollarnos también en ese campo, aunque recién estemos empezando. Hay buenas ideas que nos gustaría plasmar en los videoclips”.

Fuera de la estructura rigurosa, parecen ser una banda de puertas abiertas en cuanto a la formación… como una juntada de amigos que van rotando. ¿Se lo plantearon así o se dio naturalmente?

Nicolás: - “Arrancó como una juntada de amigos y evolucionó al profesionalismo, ¿no? Igual, particularmente hablando, me siento como que estoy en mi casa, tocando con amigos todavía”.

Darío: - “Sí, y se dio naturalmente, con la gente que se sumó y la que se fue. Siempre apuntamos a que el proyecto siga con ese clima de amistad”.

Patricio: - “Coincido, y justamente porque soy una de las últimas incorporaciones en la banda, con los cumpas. La verdad, yo siento pura emoción porque no todos tienen esta oportunidad. Por eso, ante todo lo que estamos viviendo, tenemos que ser agradecidos de tener tanta posibilidad de crear arte y transmitir con la música nuestro ser. Recalco que esta posibilidad no la tienen muchos, así que, en lo personal, estoy muy agradecido”.

Matías: - “Sí, además quiero agregar que cada integrante que transitó la banda va dejando su impronta y el aporte de cada uno fue dejando una huella también en cuanto a la variedad de estilos que interpretamos. De este modo, como espejo de las diversas influencias de las que venimos, se genera una mixtura propia en la cual se fusionan el rock, candombeado, reggae, cumbia, murga uruguaya, entre otros. Al no estar encasillados en un solo género, nos da la libertad creativa de expresarnos con el género que surja naturalmente de cada canción”.

Walter: - “Totalmente de acuerdo con mis compañeros. Hubo una completa naturalidad tanto en la primera convocatoria como en el transcurso del tiempo que lleva la banda hoy en día. Y esa rotación de la que hablamos fue agregando distintos toques en cada canción, que al día de hoy seguimos manteniendo y sumándole a la vez nuestra marca”.

Una bandera de la banda parece ser la autogestión. ¿Se puede decir las mismas cosas desde otro lugar en este ecosistema cultural que es Formosa?

Darío: - “Las cosas siempre se pueden decir, no es necesario estar cubierto por un ente ni bajo normas de ninguna bandera. La autogestión es suficiente si la calidad lo acompaña y el compromiso. Desde ese punto de vista, creemos que el público nos va a seguir sin necesidad de vendernos a nadie, por más que siempre se necesite el financiamiento de otras entidades que apoyan lo cultural y confíen en la calidad de nuestro trabajo”.

Sergio: - “De alguna manera, es la historia de cualquier banda que comienza. Y respecto a ese ecosistema cultural que es Formosa, culturalmente antes de la pandemia se estaba gestando un circuito interesante que daba espacio a las presentaciones, tan necesario para visibilizar a las bandas locales. Ejemplos que no podemos dejar de mencionar son los diferentes eventos y festivales organizados desde el Ministerio de Cultura o en espacios como Trambólico -que luego pasó a ser Fauno-, La Mandinga, El Fuelle, El Taita… -y perdón si nos olvidamos de alguno más-”.

Matías: - “La autogestión es clave para cualquier grupo independiente. Surge más como una necesidad propia para poder solventar los gastos que conlleva una producción, ya sea en vivo o en estudio. Nosotros queremos aprender de esta primera experiencia de grabación para poder pulirnos y tratar de mejorar constantemente a medida que avancemos. Por otro lado, las cosas siempre se pueden decir y el artista siempre tiene algo para contar. Apuntamos hacia una crítica que genere una reflexión sobre una temática en particular más que una postura individualista. En Formosa, confiamos en que la salida progresiva hacia el regreso a los espectáculos en vivo pronto traerá una revalorización por parte de la gente de todas las actividades artísticas con público de las cuales estuvimos privados mucho tiempo y necesitamos se empiecen a reactivar. Es una oportunidad que está llegando, desde una mirada muy optimista por supuesto, pero también motivadora para seguir adelante”.

Los centros culturales son reductos cruciales que han visto nacer bandas como la de ustedes… ¿Cuál es su situación a más de un año y medio de restricciones?

Walter: - “Si bien es cierto que ‘Los Tímidos del Diván’ nace como un proyecto externo, en la actualidad varios de los integrantes de la banda formamos parte del Centro Cultural La Mandinga, y en estos tiempos de pandemia nos vimos en la obligación de reestructurarnos y cambiar el eje de nuestras acciones, ya que las restricciones que trajo aparejadas nos limitaron al 100%. Si bien la prioridad fue acompañarnos e intentar que cada integrante logre atravesar esta etapa de la mejor manera posible, y a sabiendas de que las producciones artísticas no iban a poder mostrarse al público que teníamos acostumbrado, decidimos a la vez centrarnos en la posibilidad de terminar con el proyecto de construcción, que se arrancó en el año 2018 con la obtención de un subsidio del Instituto Nacional del Teatro para tal fin. Esto se viene desarrollando paso a paso, teniendo muchas adversidades en contra (sobre todo la devaluación económica que atravesó el país en estos últimos tiempos), pero también con la ayuda de muchas personas que quieren ver emplazado un Centro Cultural de estas características en la ciudad, sabiendo también que las actividades que allí se realicen serán un aliciente para toda la comunidad y su conexión con la cultura. En la actualidad, se está terminando quizás el sector más importante de todo el proyecto, la sala de teatro, que contará con una capacidad cercana a las 250 personas, equipada con una excelente técnica tanto en iluminación como en sonido, y un amplio escenario de grandes dimensiones para desarrollar distintas actividades como teatro, danza, exposiciones, charlas, etc. Con esto se estaría cerrando el proyecto de construcción y arrancando simultáneamente con la expectativa de que todas las ideas que se volcaron en la diagramación del mismo puedan empezar a caminar con vida propia y asimismo sorprendiéndonos con nuevas propuestas y nuevos caminos que recorrer”.



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