pixel facebook
Martes 02 de Marzo de 2021

35 ° C Clima

Logo Editorial


EL HECHO OCURRIÓ EN EL BARRIO SAN AGUSTÍN

Se cumplen cinco años de la muerte del oficial Romero, en medio de dudas y sospechas que deberá dilucidar la Justicia

Para la Policía, murió ahogado en el riacho Formosa. En cambio, para su madre Florencia Gladys Villa, a su hijo lo mataron a golpes y luego lo arrojaron al agua



Este lunes se cumplirán cinco años de la muerte del oficial inspector Federico Ramón Romero, ocurrida en dudosas circunstancias en el riacho Formosa durante una investigación de la que participó una comisión policial con nueve efectivos de la fuerza provincial.

Para la Policía de Formosa, el desafortunado oficial de 30 años murió ahogado en aguas del riacho Formosa en medio de un operativo antidrogas que estaba realizando junto a otros compañeros, cuando se tiró a nadar para buscar un paquete que desconocidos habían arrojado desde una embarcación que luego se alejó del lugar en dirección a Alberdi. El resultado de la autopsia avala esta teoría, respaldada por la declaración de los demás policías que estaban en el mismo sitio.

Distinta es la opinión de su madre Florencia Gladys Villa, para quien al joven funcionario policial, que por entonces trabajaba en la Dirección de Drogas Peligrosas, lo mataron a golpes y luego lo arrojaron al agua las personas que estaban con él esa siesta debajo del puente de la avenida Ribereña que cruza sobre el riacho Formosa. La causa: “Sabía cosas que comprometían a las altas esferas”, producto de las numerosas investigaciones que había realizado para combatir el narcotráfico en Formosa, según la hipótesis de la mujer.

Lo cierto es que a cinco años de transcurrido este hecho, la muerte del oficial Romero sigue siendo un misterio y pese a que en un principio el informe oficial fue categórico al afirmar que falleció ahogado. En el transcurso de la investigación judicial que aún no finalizó -impulsada fundamentalmente por su madre- fueron apareciendo puntos oscuros y algunas evidencias que arrojaron un manto de dudas sobre las pesquisas de la Policía, abriendo un abanico de interrogantes aún no develados hasta la fecha.

Manchas de sangre

Federico Romero no debía haber estado en ese lugar la fatídica siesta del 18 de enero de 2016. Hacía una semana estaba guardando reposo por haber contraído dengue y tenía licencia médica por un plazo de 25 días, expedida por médicos del Policlínico de la Policía. Debido a la intensidad de la enfermedad estaba débil, con fiebre y fuertes dolores de cuerpo, además de un sangrado permanente de nariz.

Pese a no encontrarse en óptimas condiciones de salud, su jefe le notificó que debía presentarse esa mañana, bajo amenaza de anularle la licencia anual que Federico ya había pedido con anticipación para el día de su cumpleaños, el 14 de febrero, fecha en la que además había programado un viaje con su esposa y su pequeño hijo de 1 año y 8 meses. “Si no te presentás, vas a tener que tomarte en forma inmediata la licencia anual que pediste para febrero”, le habría dicho su jefe, según contó a La Mañana la madre de Federico.

Obligado por las circunstancias y para poder iniciar sus vacaciones el día de cumpleaños, el oficial principal se presentó a trabajar la mañana del 18 de enero y pocas horas después estaba en medio de un operativo junto a ocho compañeros debajo del puente que cruza sobre el riacho Formosa, en el barrio San Agustín de nuestra ciudad, esperando el momento de una supuesta transa para asestar un duro golpe a narcotraficantes.

Florencia Villa cree que todo fue armado y que nada de lo que dijo la Policía es veraz. “Mi hijo era un nadador experto, nadaba desde los 7 años, hizo cursos de buceo, era impresionante como lo hacía, si hasta cruzaba nadando el río Paraguay cuando y como quería”, sentenció.

Sus dudas y sospechas tienen basamento en una serie de acontecimientos y evidencias que aparecieron con posterioridad a su muerte, como resultado de su perseverancia para seguir impulsando la causa judicial que aún sigue abierta y hoy está en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El día del hecho, ella estaba en su casa del barrio San Francisco refugiada del agobiante calor de esa jornada. Alrededor de las 15:30 llegó un policía diciéndole que su hijo se había resbalado en tierra para luego caer a las aguas del riacho Formosa. “Al escuchar esto, quise salir de la casa para ir al lugar, pero no me permitieron; enseguida llegaron muchos policías que prácticamente se adueñaron de mi casa impidiendo que nos moviéramos mi nuera y yo. Después de varias horas, vino otro grupo de policías y me trajeron la billetera y el celular de mi hijo, y es ahí donde comencé a dudar de todo; pegué un grito exclamando qué habían hecho con mi hijo, porque acababan de decirme que se había resbalado al agua y cómo es posible que lo haga sin sus pertenencias. No sabían qué decirme, me quisieron aplicar una inyección pero me negué, gritaba, quería ir allá, en un momento salí corriendo por la calle, pero me agarraron de nuevo”, relató la mujer, quebrada en llanto por el doloroso recuerdo de aquel día.

Finalmente, fue al padre de Federico a quien llevaron hasta orillas del riacho para que observe el operativo de rescate del agua. “No lo dejaron acercarse y si bien pudo ver cuando sacaban a su hijo del agua, lo más llamativo fue que lo hicieron metido en una bolsa mortuoria; lo sacaron del agua así, cubierto con ese envoltorio y luego lo cargaron en una camioneta; algo realmente extraño y sospechoso”, opinó.

También cuestionó el hecho que no le hayan permitido a ella ni a su nuera ver el cuerpo para verificar las condiciones en que estaba, y recordó que a las 23 horas de ese día le entregaron el cadáver para comenzar con el velatorio.

Una semana después, citaron de la Comisaría Tercera a su padre para entregarle una bolsa con todas las pertenencias del oficial fallecido, donde estaba incluida la ropa que tenía puesta la luctuosa siesta del 18 de enero. “Fue tan grande la sorpresa cuando cuidadosamente nos pusimos a abrir la bolsa, puse una sábana blanca sobre la mesa donde extendí todas las prendas y descubrimos que estaban llenas de sangre; fue ahí cuando me convencí que armaron una historia para poder justificar lo que había pasado, pero Dios es tan fiel que algún día todo saldrá a luz”.

Después de esto contrató un perito de parte, hizo analizar la ropa confirmando sus sospechas y certificó ante un escribano público que la sangre era de su hijo, entregando todo a la Justicia.

“A mi hijo lo mataron y lo tiraron al riacho”

Entre las numerosas preguntas que todos los días dan vuelta su cabeza, Florencia lanza una de ellas: “Cómo es posible que siendo la víctima de un caso dudoso un personal policial sea la misma Policía quien haga las actuaciones; por qué no llamaron a Gendarmería o a la Prefectura para que se encargue de hacer la investigación así nadie sospechaba nada y todo salía a la luz”.

Siguiendo este razonamiento contó que hay cuatro declaraciones de los policías que estuvieron en el operativo que coinciden con punto y coma, como si le hubieran armado un guión, mientras que los demás dieron diferentes versiones y, casualmente, todos estuvieron haciendo diferentes cosas cuando mi hijo supuestamente se había tirado al agua. “Uno dijo que estaba distraído, al otro se le había pinchado la rueda de la moto y otro fue a orinar, y tres se tiraron al agua para rescatarlo pero no pudieron hacerlo. Todo es muy dudoso, que me disculpen pero tengo derecho a dudar y a desconfiar de todo porque la Policía arma los sumarios como quiere”, remarcó.

Por las manchas de sangre que tenían la remera y el bóxer, la madre de Federico cree que su hijo fue golpeado y luego arrojado al agua. “Supuestamente, se sacó el pantalón y no la remera para tirarse al riacho, pero esto no concuerda porque recuerdo que él siempre me decía que el nadador siempre tiene que sacarse la prenda de arriba porque es un impedimento para bracear y desplazarse con mayor agilidad en el agua. Mi hijo tenía la remera puesta y llena de sangre”, reveló.

Dijo desconocer a ciencia cierta cuál pudo haber sido el motivo del trágico final de su hijo, pero todas sus sospechas están dirigidas a los casos que estaba investigando, todos vinculados al narcotráfico en Formosa. “El era una persona honesta que no se iba a prestar a ningún juego extraño, su pasión era investigar y combatir el delito”, insistió.

Impulsada por la necesidad de saber lo que realmente pasó con su hijo, la mujer contrató otro perito, esta vez fue el reconocido licenciado en Criminalística Enrique Prueger, que vino a Formosa, llevó adelante una investigación y concluyó que el oficial principal Romero no murió ahogado. “Tengo todas las pruebas e informes de este perito que revelan la existencia de lesiones graves en el cuerpo de mi hijo y que el cadáver fue plantado en el agua. Sabía cosas que no tenía que saber -remarcó- lo hicieron callar; esto no me animaba a decir antes pero aprendí a luchar con el dolor y a tener la esperanza de que la verdad alguna vez va a salir a la luz”.

Con relación a las novedades de la causa judicial, contó que el juez mandó a peritar en el laboratorio de Investigaciones Forenses de Chaco, el esternón, el pulmón y el estómago del cadáver de su hijo. Los informes revelaron que no había diatomea de plancton dentro del cuerpo del oficial de Policía, algo que para Florencia Villa confirma aún más su hipótesis del homicidio. “Una persona que muere ahogada tiene que tener diatomeas de plancton porque al aspirar agua aspira estos microorganismos que van derecho al pulmón o al estómago y a mi hijo no le encontraron, pese a que si había en el agua analizada del lugar donde falleció”, aseveró.

La mujer fue categórica al señalar que va a seguir su lucha buscando Justicia y un descanso en paz de su hijo, como una forma de finalizar su duelo, y en este sentido dijo que confía en las autoridades judiciales, agradeciendo a los jueces de la Cámara Penal que permitieron que la causa llegue a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a las autoridades de los Derechos Humanos de la Nación por todo el apoyo brindado desde el primer día.



Te puede interesar


No se encuentran Noticias Cargadas
Comentarios
Los comentarios publicados al final de cada nota son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden generar sanciones legales. La empresa se reserva el derecho de moderar los comentarios y eliminar aquellos que sean injuriosos o violatorios de cualquier legislación vigente.
Todos los Derechos Reservados © 2021 Editorial La Mañana

La Mañana
RSS
Sitemap

Redes Sociales
Facebook
Instagram
Twitter

Miembro de
Logo Adepa
Adherente a Programas
ONU mujeres

Logo Footer