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A contrapelo


La mayoría de los asalariados en nuestro país, tanto del sector público como del privado, serán derrotados este año por la inflación. Pero no será la primera vez ni será por la pandemia/cuarentena que el bolsillo de los trabajadores quedará por detrás del costo de vida.

Un caso testigo, en la última década, es el de los maestros/as, cuyos haberes, según el informe “¿Cuánto gana un docente en Argentina?”, del Observatorio Argentinos por la Educación, del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, ya estaban por debajo de la inflación antes incluso de que la emergencia sanitaria agravara la situación económica,

Pero dicho estudio contempló otro hecho preocupante en igual período: en comparación con los sueldos de otras actividades, el salario docente resultó menor tanto si se lo compara con otros sectores de la administración pública -nacional, provincial y municipal- como con el promedio de lo que cobran los profesionales de distintos rubros del sector privado en casi todas las jurisdicciones.

La investigación tomó como parámetro el sueldo percibido por un maestro de grado de jornada simple con 10 años de antigüedad del sector estatal en los 24 distritos, entre 2009 y 2018 (prepandemia). O sea, no computa el impacto inflacionario del último bienio, por lejos el más importante.

Ante la falta de un índice de precios al consumidor que midiera el costo de vida en cada provincia, el trabajo tomó en cuenta las canastas básicas regionales. Así, en promedio, a nivel nacional, en la década medida, el docente argentino perdió casi 13 por ciento frente a la inflación. Un 12,8 para ser más exactos.

Diferenciando por región, en el Centro, la mayor caída del poder adquisitivo en la década analizada se dio en Santa Fe (-15 por ciento), y la menor en Córdoba (-5,6). En la zona noroeste, aumentó el poder adquisitivo en dos provincias: Salta (+13,6 por ciento) y Tucumán (+3,4), y se registraron caídas significativas en Catamarca (-21,3) y La Rioja (-20), seguidas de Jujuy (-13,3). En el nordeste, cayó en todas las jurisdicciones. La más afectada fue Santiago del Estero (-45,5), seguida de Chaco (-28,5), Corrientes (-22,6) y Misiones (-18,3%), y la menor, Formosa (-4,3). En Cuyo también hubo disparidades: mientras que en San Luis aumentó un 14,3 por ciento el poder adquisitivo del salario docente en 10 años, en San Juan cayó el 19,3 y en Mendoza se mantuvo casi constante (-1). En la Patagonia, la mayor caída del poder adquisitivo fue en Santa Cruz (-42 por ciento) y la menor en Río Negro (-0,9).

En la década estudiada, el Estado nacional y las provincias hicieron un esfuerzo presupuestario para mejorar la educación. Sin embargo, la realidad salarial deja a la vista que el docente corrió de atrás a la inflación. Cosa que sigue haciendo, mucho más rezagado, del 2018 a la fecha.

El poco valor que se les da a los profesionales del aula en la Argentina va a contrapelo de lo que sucede en los países de mayor éxito educativo, donde el punto clave es seleccionar a los mejores docentes y pagarles en consonancia con su saber y con su función social.



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