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VIOLENCIA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

El duro relato de aquellas que deben enfrentar la cuarentena cerca de quien las agrede

Desde el 12 de marzo que comenzaron las restricciones de circulación y posteriormente el aislamiento obligatorio, y hasta el 29 de marzo se contabilizaron 12 muertes perpetradas por femicidas a nivel país


Lamentablemente, las estadísticas muestran que uno de los lugares más inseguro para las mujeres sigue siendo el hogar, incluso más que las calles. En tiempos de este Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, además de las víctimas de femicidio que, entre el 12 y el 29 de marzo, fueron 12 a nivel país (datos del Registro de Femicidios del Observatorio Nacional MuMaLa “Mujeres, Disidencias, Derechos”), también se dieron a conocer varios casos de mujeres víctimas de violencia de género a manos de sus exparejas y hasta abuso sexual, en el interior de la provincia. La Mañana dialogó con dos de las víctimas y el relato es similar y desgarrador.

El primer episodio ocurrió en la localidad de Laguna Naineck, en horas de la madrugada del lunes 16 en el barrio Virgen del Carmen donde una joven estudiante de 22 años fue víctima de violencia de género y abuso sexual de parte de un hombre de 27 años con domicilio en el barrio Centro que había sido su pareja durante cinco años.

Tras el difícil momento vivido, la mujer radicó la denuncia el viernes 20. Según trascendió, la carátula del hecho figura como “violencia y amenaza en concordancia con la Ley Nacional 26.485 de Violencia de Género”, por lo que el individuo fue notificado de su situación legal pero no quedó detenido y sigue en libertad supeditado a la causa que se instruye en el Juzgado de Instrucción y Correccional Nº 1 de Clorinda.

La Mañana dialogó con la mujer, a quien identificaremos como Zulma (nombre ficticio). Ella relató los duros momentos por los que atravesó a manos de este hombre que no solo la maltrató verbal, psicológica y físicamente a lo largo de los cinco años de la relación que ella dio por finalizada hace tiempo atrás sino que, una vez separados fue acosada en forma permanente por su expareja, quien hasta llegó a ingresar sin autorización a su domicilio para cometer abuso sexual sin acceso.

Las circunstancias de violencia que vivió Zulma no ocurrieron solo en la madrugada de ese lunes sino que datan del tiempo en que duró la relación de pareja. “Fueron cinco años de golpes, insultos, maltrato emocional y psicológico, donde me impedía el contacto con amigos y conocidos, pero yo jamás lo denuncié por miedo y porque creía que con amor él iba a cambiar”, pero comprobó que no fue así y como los episodios se repetían e iban increscendo, buscó ayuda psicológica. Gracias a la contención que recibe, hace un tiempo atrás ella terminó la relación, pero el hombre no la dejó tranquila hasta que se sucedieron los hechos por los que Zulma recurrió a la Policía para denunciarlo.

En la Comisaría y el Hospital

La mujer refirió que en la comisaría local le tomaron la denuncia, pero que en forma insistente “me preguntaban si estaba segura de querer hacerla porque seguro después me iba a arreglar con él y los iba a hacer escribir al pedo y molestar en vano al juez. Me enojé y les contesté que quería denunciar”, dijo.

Con los nervios del momento ella no reparó que en la denuncia que firmó no figuraba el abuso sexual sin acceso que había narrado a los efectivos policiales.

Lamentablemente, “en el hospital me trataron mal. Cuando el doctor me atendió y le dije que el hecho había ocurrido dos días antes, me reclamó que no haya ido en ese momento. Llamó a la Policía para preguntar el motivo de mi denuncia y cuando le dijeron que el agresor era mi expareja se enojó porque dijo que yo estaba haciendo teatro al pedo”.

Luego volvió a la Comisaría a seguir declarando. “La carátula de la denuncia dice lesiones con amenazas, no dice abuso sexual y me dijo el policía que por el virus (COVID-19) nadie puede ir preso. Él sigue libre, yo tengo miedo porque sé que no tiene autocontrol y ahora que me animé a denunciarlo, se pondrá más agresivo. Yo ya le dije a mi familia que si algo me pasa en la ruta o desaparezco, será su culpa”, dijo con la voz quebrada.

En otro tramo de la entrevista explicó que la Secretaría de la Mujer se comunicó con ella y le sugirió que pida el cambio de carátula y que se incluya el abuso sexual.

Ser víctima de violencia de género e institucional

La segunda víctima de violencia con la que dialogó La Mañana, María (nombre ficticio para resguardar su identidad), es de Ibarreta y ella debió concurrir en una misma noche tres veces a la Policía para que le tomen la denuncia por lo que estuvo viviendo entre las 0.30 y las 5.30 del viernes a manos de quien era su pareja desde hacía poco más de cuatro meses.

Esa noche, María se despertó con una almohada en la cabeza, su novio de 28 años encima de ella tratando de asfixiarla y golpeándola. Al recobrar la conciencia, observó que él tenía en mano su celular y que se auto enviaba mensajes haciéndose pasar por ella.

Cuando María le advirtió que lo denunciaría, el hombre la amenazó diciéndole que le haría la vida imposible, que publicaría fotos íntimas que le había tomado sin consentimiento. La discusión siguió; en la habitación contigua dormían las hijas de ella, trató de que las pequeñas no se percataran de lo que ocurría y cuando el hombre se abalanzó con un almohadón sobre una de las niñas, María lo empujó y lo sacó de la casa.

Fui a la Policía y me tomaron una exposición. Me dijeron que no podían tomarme la denuncia porque era una pelea doméstica y en el estado en el que estaba, yo solo quería que él salga de mi casa”, relató María.

Al volver lo encontró nuevamente dentro de la vivienda, le mostró la exposición y le exigió que se vaya. No lo hizo y comenzó a golpearla otra vez y de manera más violenta, para luego marcharse del lugar.

En total, María recurrió en tres oportunidades a la Policía. A las 5.30 fue la segunda vez donde le recomendaron que vuelva más tarde, lo que hizo pasadas las siete, con un abogado, ya que alrededor de una hora antes, una vez más en su vivienda, María trató de borrar los rastros de la pelea para que sus hijas no notaran lo ocurrido y mientras lo hacía, el iracundo sujeto volvió para golpearla y amenazarla con atentar contra su vida y la de sus hijas si lo denunciaba. “Cuando salga voy a darte donde más te duela y te voy a hacer la vida imposible”, le dijo.

El padre de María presenció el momento y al enfrentar al hombre, el agresor subió a su moto y se alejó. María fue víctima no sólo de violencia de género sino también institucional ya que fue violentada en sus derechos dentro de la comisaría, donde “en todo momento ningunearon lo que me pasó. Primero no quisieron tomarme la denuncia, hicieron solo una exposición y mintieron en lo que le dijeron a los medios porque no es que lo detuvieron en la calle sino que yo estaba en la comisaría con mi abogado cuando él entró y dijo que venía a denunciarme por robo y por haberme realizado un aborto y fue entonces cuando lo detuvieron y metieron a una celda”, remarcó.

La violencia institucional también la vivió en el Hospital de Ibarreta donde, según refirió, fue atendida por una médica que “la inspeccionó parada, y que se negó a señalar las lesiones que presentaba por ser éstas leves, a su criterio”.

La Secretaría de la Mujer se contactó con María para ofrecerle asesoramiento y respaldo, lo mismo que una abogada que integra el #NiUnaMenosIbarreta, con quien amplió la denuncia y concurrió a una clínica local donde una médica la asistió de manera gratuita y certificó la totalidad de hematomas y laceraciones que presentaba en su anatomía.

Él me pidió que no lo denuncie porque tenía otra causa por haber golpeado a una mujer en Buenos Aires, y que por eso había venido a Ibarreta. Me dijo que si lo hacía, al salir se iba a vengar y amenazó con dañar a mis hijas pequeñas”, dijo con temor, para sumar que en la mañana del sábado, su padre encontró en la puerta de acceso de la casa una bala, lo que interpretaron como una señal de amedrentamiento.

El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación sumó a la línea 144 tres líneas de WhatsApp y un correo electrónico para brindar asesoramiento inmediato.

Uno de ellos es 11-2771-6463, 11-2775-9047 y el otro 11-2775-9048. El e-mail que crearon con el mismo fin es linea144@mingeneros.gob.ar.

También se puede descargar la app gratuita para celulares, tanto para dispositivos Android como iPhone a través de la página web https://www.argentina.gob.ar/aplicaciones/linea-144-atencion-mujeres



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