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BULLYING Y TECNOLOGIA

“Hay que postergar el acceso de los menores a los celulares, durante el mayor tiempo que se pueda”

La titular de la ONG “Libres de Bullying”, María Zysman, expresó su preocupación por un estudio que afirma que en Argentina, a los 9 años los niños y niñas ya tienen su propio celular


Medios nacionales informaron que de acuerdo a un estudio encargado por Google y UNICEF, Argentina es el país de la región en el que se le otorga un celular a un nene con mayor anticipación, a los 9 años de edad promedio. En el trabajo, se argumentó como principal motivo el entretenimiento (26%), seguido por logística y seguridad (23%). Esto incrementa el riesgo de los menores de sufrir situaciones de bullying o ciberbullying.

Google se encargó de encuestar a 600 adultos, entre padres, madres y docentes, mientras que UNICEF entrevistó a 560 niños y niñas de entre 13 y 19 años distribuidos en todo el territorio nacional. Como resultado, el 50% de los menores reconoció haber presenciado o haber sido víctima de alguna experiencia negativa en Internet, en especial vinculada a contenido inapropiado relacionado con pornografía y la incitación a la violencia.

En lo referente a este tema, la psicopedagoga María Zysman, titular de la ONG “Libres de Bullying”, aseguró a La Mañana que los padres y madres tienen que “postergar el acceso de los menores a los celulares, durante el mayor tiempo que se pueda”.

“Lo mejor es que los menores no cuenten con un teléfono personal desde los nueve años, y que no lo tengan durante todo aquel tiempo que pueda ser sostenido por la familia. Lo recomendable es que un chico tenga celular cuando deba moverse solo, empezar a tener una autonomía, aunque en esos casos el menor no necesita un teléfono de última generación. Tiene que ser un aparato que le permita comunicarse”, explicó Zysman a este diario.

“Este tema nos preocupa y nos ocupa desde hace mucho tiempo. Cuando aparecieron los celulares, la preocupación era saber qué hacían los chicos y los adolescentes con las computadoras de Escritorio. Luego, surgieron las notebooks. Ahora, tenemos los teléfonos inteligentes, que son entregados a los menores a edades cada vez más tempranas”, expuso.

Por otra parte, la profesional aclaró que las computadoras de Escritorio “ya forman parte de la casa”, y que son recomendables si son colocadas en un lugar de acceso familiar, donde todos pasen y puedan ver el uso que le dan los menores. “Hoy, el menor no puede estar asilado, aunque hay que interesarse por lo que está haciendo el hijo o la hija, y dialogar con los chicos acerca de todo aquello sobre lo cual se pueda hablar”, acotó.

Asimismo, la especialista marcó la necesidad de establecer mecanismos de control en los hogares. “En la actualidad, muchos menores reciben el celular que descartan los padres o los hermanos luego de que cambian sus teléfonos móviles. La edad mínima para el uso de las redes sociales es de 13 años, pero hoy no es respetada por ninguna familia. Los propios padres permiten que sus hijos ingresen a lugares que no están permitidos para ellos”, agregó.

“Cuanto más chico es un menor, más grande tiene que ser la pantalla a la cual tiene acceso. Si va a mirar dibujos animados, lo mejor es que los siga en un televisor grande, y no en la pantalla pequeña de un celular, y en soledad”, apuntó.

A su vez, la experta sugirió crear en los hogares espacios en los cuales no haya tecnología, y en donde los padres tampoco usen sus propios teléfonos móviles. Por otro lado, propuso implementar medidas de seguridad, utilizando aquellos recursos que existen hoy en día para generar un control sobre los contenidos a los cuales se accede a través de Internet.

“Los celulares entretienen, porque un chico con celular nunca va a estar aburrido. También, brindan acceso a la información y permiten la comunicación y el intercambio con otras personas. Estas tres actividades pueden presentar algún riesgo, porque el padre y la madre no saben si en la búsqueda de entretenimiento, el menor puede dar con videos u otros contenidos que son inapropiados; y cuando el chico establece contactos con otras personas, no se sabe si son amigos o no”, especificó.

“El tiempo de uso a veces es exagerado. En otros momentos, se piensa que si se utiliza el celular durante menos tiempo, el menor está a salvo. En verdad, durante media hora también se pueden cometer actos que terminan mal. Estas cuestiones son más riesgosas en aquellos chicos y chicas de menor edad”, añadió.

“Cada vez se anticipa más el regalo de un celular. Hay padres que deciden esto porque se ven presionados por las demandas de sus hijos y la demanda del grupo de pares, quienes luego dejan a los chicos fuera de los grupos de WhatsApp, por lo cual luego el hijo o hija no se integra con los demás”, alertó.

“Al mismo tiempo, los padres están ‘hiperconectados’ desde que sus hijos son muy chicos, y exponen cuestiones de su vida privada en las redes. Después, se enojan cuando los niños ingresan en la pubertad y hacen lo mismo. Esto dificulta que los adultos luego puedan retomar el concepto de lo público y lo privado”, detalló.

“En muchos casos, hay adultos que les prestan sus celulares a los chicos para que se entretengan en un determinado momento. Ello genera que los menores anticipen la demanda de teléfonos móviles”, manifestó María Zysman.

Los teléfonos móviles en las escuelas

María Zysman dijo que las escuelas “tardaron mucho tiempo” en asumir que el problema de las redes afectaba a los establecimientos educativos. “Las redes y los teléfonos hicieron que la cuestión fuese más allá de las paredes de cada institución”, planteó. Por ello, evaluó que las instituciones educativas pueden trabajar la problemática del uso de los celulares desarrollando Talleres de Concientización y Humanización de las Redes.

“Hay que transmitir que detrás de cada celular hay personas y emociones, y no emoticones. Cualquier cosa que se diga o se haga en un chat tiene impacto en la vida de otra persona. Muchas escuelas no saben qué hacer, y apelan a la prohibición. Al mismo tiempo, los chicos estudian con el celular. El teléfono móvil es una buena herramienta para lograr muchos aprendizajes. El tema es cómo lo logramos”, opinó.

“Lo más importante es no dejar solos a los chicos o los adolescentes, quienes por manejar esos aparatos con mayor facilidad que los adultos no necesariamente conocen todos los riesgos o saben cómo cuidarse en ese mundo”, subrayó la psicopedagoga.



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