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Entraron a robar y un policía tomaba un café: un ladrón muerto y otro herido

Los atacantes eran tres y llegaron en un auto. Uno logró escapar.


Un ladrón murió este viernes y otro resultó herido y detenido luego de entrar a robar a una confitería del barrio porteño de Almagro y tirotearse con un subcomisario de la Policía Federal que se encontraba como cliente.

El hecho ocurrió a las 10.50 de la mañana en el local Bonafide ubicado en Pringles 492, esquina Presidente Perón, a metros del Hospital Italiano, donde en ese momento había al menos diez clientes, entre ellos un subcomisario de la División Gestión de Servicios Adicionales de la Superintendencia de Transporte de la PFA que tomaba un café junto a su esposa.

Voceros policiales informaron que al lugar llegó un automóvil Peugeot 308 negro del que bajaron dos delincuentes armados, quienes entraron al local y redujeron a empleados y clientes con fines de robo.

Maximiliano, dueño de la confitería, contó a la prensa que por lo que quedó registrado en los videos de las cámaras de seguridad, en ese momento "habría 10 ó 12 clientes" y los ladrones "entraron tranquilos" y primero fueron ?"la caja" a pedir la recaudación y luego llevaron a todos los empleados "hacia atrás, a la cocina".

"Empezaron a quitarle las pertenencias a todos los que estaban en el local, computadoras, dinero y demás", dijo el comerciante, quien agregó que entre los clientes "en un rincón" había "un subcomisario de civil" que actuó "muy bien", ya que "mantuvo la calma" y cuando los delincuentes se retiraban "vio la oportunidad y dio la voz de alto".

Según las fuentes, luego de dar la voz de alto el policía salió a perseguir a los ladrones e intercambió una serie de disparos, tras lo cual uno de los asaltantes cayó muerto en la esquina de Pringles y Potosí y otro resultó herido en las piernas, que fue trasladado detenido al Hospital Durand.

Un tercer cómplice que los esperaba en el Peugeot avanzó unos metros con el auto, pero luego lo dejó abandonado y continuó su fuga a pie, sin que hasta esta tarde haya podido ser localizado.

El dueño de la confitería comentó que en una de las vidrieras de su local quedaron tres impactos de bala que "fueron de adentro hacia afuera".

El auto Peugeot 308 abandonado por los asaltantes tenía las patentes cambiadas, ya que tenía pedido de secuestro porque había sido robado en el partido de Avellaneda.



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