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¿SALUD EN RIESGO?

Cómo incide la crisis económica en la alimentación de las personas


Las prioridades a la hora de elegir marcas de productos alimenticios venían sufriendo modificaciones desde hace bastante tiempo. Pero ahora no existe la posibilidad para un trabajador de acceso a primeras marcas. Las alternativas de segundas, terceras y marcas propias de grandes cadenas existen, pero también las dudas respecto a sus propiedades alimentarias.

Las compras de alimentos cambian y, por ende, los hábitos también. La Mañana consultó sobre cómo incide la crisis en la alimentación de la población con la licenciada en Nutrición Carla Caballero -Matrícula Provincial Nº 23-, quien admitió que como consumidores nos volvemos más prudentes, se buscan ofertas, marcas “blancas”, alimentos que rindan y duren más tiempo.

La duda respecto a si lo que compramos es lo adecuado o no se presenta frente a los productos, pero también la incertidumbre sobre si nos alcanzará a la hora de abonar en la caja.

Elegir pollo en vez de carne, comprar leche rebajada de segundas marcas para nuestros hijos que ni siquiera es leche verdadera es lo que a diario experimentan quienes hacen las compras del hogar.

La crisis afecta a mucha más gente de lo que uno se imagina. Los precios aumentaban todos los meses. Después de las PASO, todos los días. “Ya no se elige lo que se quiere comer, sino lo que se puede comer con el dinero que tengo en la billetera”, graficó la nutricionista.

La Mañana: En este contexto de crisis, ¿qué se deja de consumir?

Carla Caballero: “Lamentablemente por la situación de crisis económica que hoy vivimos, se hace compleja la alimentación y la deficiencia de nutrientes perjudica directamente la salud. Las secuelas que deja la mala alimentación se van arrastrando de generación en generación.

En momentos de crisis económicas, en varios sectores de la sociedad hay alimentos que pueden ser recortados, nos impacta a tal punto en los alimentos básicos, como ser la leche principalmente y sus derivados, las carnes, las harinas, frutas y verduras, que son los que estadísticamente han bajado su consumo”.

LM: ¿Hay posibilidad de reemplazar un alimento por otro?

CC: “En el caso de la leche y los quesos que aportan calcio, zinc y proteínas de buena calidad nutricional, por sus importantes nutrientes no se pueden reemplazar. Su consumo es fundamental en los niños, adolescentes y embarazadas.

En el caso de las carnes, se pueden reemplazar por leguminosas preparadas de preferencia con cereales, por ejemplo, porotos con tallarines, lentejas con arroz: esto puede consumirse dos a tres veces por semana, logrando con ello un buen aporte proteico y, también, incluir huevo que es un alimento que contiene proteínas de excelente calidad nutricional.

En el caso de los cereales y/o legumbres, de ellos obtenemos la fuente principal de energía y si los combinamos (3 partes de cereales por 1 de leguminosas) mejoramos notoriamente su calidad proteica. Son alimentos rendidores, saciantes y económicos. Incorporados a una preparación con vegetales aumenta su valor nutritivo.

Los vegetales y frutas, mejor de estación que son más baratos y nutritivos, son una buena opción por ser fuente de fibra, vitaminas y minerales.

Para su mejor rendimiento, debemos cocinarlos con poca agua, con piel y la olla tapada durante poco tiempo. No tirar nada, utilizar todas sus partes en tartas o ensaladas y el agua de hervor usarla para sopas, salsas o guisos”.

LM: ¿Qué productos evitar?

CC: “Evitar comprar alimentos innecesarios, como refrescos, jugos, dulces, embutidos, carnes procesadas que no tienen valor nutricional”.

LM: ¿La crisis y la restricción económica de acceder a alimentos de calidad inciden en las personas con sobrepeso o bajo peso?

CC: “No cabe ninguna duda de la incidencia de esta crisis económica en el IMC (Indice de Masa Corporal). Se puede ver que aumenta la malnutrición pero no sólo por déficit sino por exceso (obesidad), algo que parece raro cuando vemos que muchas familias no tienen los alimentos suficientes.

Esto se debe al cambio de hábitos alimentarios, se tiende al consumo de más alimentos ricos en calorías y pobres en nutrientes, más ultraprocesados porque son más baratos y duran más.

Es una alimentación desequilibrada carente de nutrientes esenciales para una vida sana, que puede llevar a la obesidad, lo que aumenta el riesgo de aparición de enfermedades crónicas como la cardiopatía, la diabetes y la hipertensión. Hay casos de sobrepeso u obesidad por el exceso de grasas e hidratos de carbono donde hay otras complicaciones, como hipercolesterolemia o la hipertrigliceridemia.

Por otro lado, sí se ha visto que aumenta el consumo de vegetales, frutas, leguminosas, pero en la mayoría de los casos no en la cantidad suficiente y que se debería consumir”.

LM: ¿Cómo afecta a los niños pequeños una mala alimentación?

CC: “Los niños que no se alimentan bien pueden contraer diferentes tipos de infecciones, enfermedades, un sistema inmunitario bajo por malnutrición a consecuencia del déficit de calorías o proteínas. Bajo peso o desnutrición serán las consecuencias, más allá del daño a las neuronas, de los niños que no se alimentan adecuadamente, generando problemas de aprendizaje, entre otros.

Los niños también se ven afectados por una carencia de minerales y vitaminas justamente por una alimentación incompleta, desequilibrada en cuanto a hierro o calcio y eso les provoca otro tipo de enfermedades”.

LM: ¿Qué no debe dejar de consumir?

CC: “Si tenemos poco dinero, seguramente tendremos menos cantidad de comida; por lo tanto, para evitar enfermar es fundamental elegir bien nuestros alimentos, para cubrir las necesidades del organismo. Para ello, es necesario seleccionar alimentos ricos en nutrientes como vegetales y frutas (de estación) que nos aportan fibra, minerales y vitaminas, así como también alimentos ricos en proteínas animal o vegetal y carbohidratos para obtener energía, no sólo consumir carnes tradicionales, sino también incorporar el hígado, el mondongo y los menudos de pollos. Y como un tercer punto a tener en cuenta, combinar legumbres y cereales. Por ejemplo hacer arroz con lentejas, fideos con garbanzos. Estos platos son nutricionalmente excelentes. No reemplazan a la carne, pero tienen muchas proteínas; se puede agregar huevo a cuanta preparación se pueda, sin tener miedo a provocar colesterol y cocinar polenta con leche en polvo para enriquecer la preparación; es alimento puro.



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