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Hablemos de insatisfacción

Una columna de Bernardo Stamateas


Lainsatisfacción tiene un lado positivo porque nos motiva y nos impulsa a accionar e ir por más, a pesar de los obstáculos. Pero también tiene un costado tóxico que nos puede dañar. El sentimiento de insatisfacción que se vuelve crónico nace de la voz interior que nos dice: “Podrías haberlo hecho mejor”. Es como sacarse un nueve y sentir que “deberíamos habernos sacado un diez”.

Cuando experimentamos esta emoción tóxica, todo en nuestra vida se transforma en un “casi”: casi lo logro, casi lo termino, casi llego, etc. Siempre nos falta, como reza el dicho: “Cinco para el peso”. Entonces, estar temporariamente insatisfechos es normal y nos conduce a la mejora; mientras que vivir insatisfechos es al camino más corto al perfeccionismo.

Alguien perfeccionista presta atención a los detalles más insignificantes, lo cual suele resultar útil para el arte, la investigación científica o el deporte. Hace que la persona busque, investigue, haga “un poco más” que el resto de la gente. Pero si el perfeccionismo deriva de la insatisfacción permanente, por lo general, provoca sufrimiento emocional y negativismo.

Insatisfechos y obsesionados con la perfección nos fijamos metas altas, buscamos el éxito en todo (a cualquier precio) y el reconocimiento de la gente, nos castigamos frente al error y nos enfocamos excesivamente en los resultados sin poder disfrutar el camino. Incluso la medicina asocia el perfeccionismo con ciertos trastornos que son muy comunes hoy en día como:

-la depresión

-los ataques de pánico

-los trastornos alimentarios

-las fobias

-el colon irritable y

-las afecciones cardíacas.

La expectativa del perfeccionista es ciertamente imposible: ser perfecto. ¡Nadie es perfecto! Como suelo decir a menudo: “Todos venimos a este mundo fallados de fábrica”. Pero también todos portamos en nuestro interior un potencial ilimitado que, una vez recocido y soltado, nos permite alcanzar nuestra mejor versión.

¿Qué podemos hacer para escapar de la insatisfacción que nos lleva al perfeccionismo y la infelicidad? Varias cosas:

  1. Aceptarme y amarme tal como soy. Solo así somos capaces de trabajar para alcanzar un carácter maduro y equilibrado.
  2. Seguir adelante siempre. Solo cuando nos movemos, a pesar de las dificultades y dándonos permiso para equivocarnos, podemos avanzar y crecer en la vida.
  3. Correr riesgos inteligentes. “El que no arriesga no gana”, según el dicho. Hay que salir de la zona de comodidad para producir cambios y vivir en la mejora continua.
  4. Pensar y hablar en positivo. Todos podemos administrar nuestra mente convirtiendo lo negativo en positivo (y sabiendo que no “soy lo que pienso”).
  5. Liberarme de las expectativas ajenas. Desechemos los “debería” y dejemos de enfocarnos en la opinión y la aprobación de los demás. Solo así podemos ver nuestras fortalezas.

Para concluir, alguien satisfecho con su vida jamás persigue la perfección sino la excelencia. A veces las cosas no salen como lo esperaba pero valora todo lo que tiene, persevera y tarde o temprano llega a la cima.



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