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Parir amor, con amor

Por: Heliana Guirado, periodista y licenciada en Comunicación Social



Esta es la Semana del Parto Respetado, momento que sirve principalmente de reflexión, reeducación, deconstrucción y ejecución de políticas sociales que arranquen de cuajo expresiones y acciones que violentan a quienes están en proceso de gestación, parto o posparto. 

Expresiones como
"Callate y pujá" o "Si pudiste abrir las piernas para quedarte embarazada, podés abrirlas ahora para parir" son reales. Otras más sutiles (y por ende difíciles de interpretar como violentas) hablan de necesidades de la madre (la "mamita") entendidas como "caprichos" porque "está histérica".

El contexto que nos rodea hace años refleja la lucha por visibilizar estas situaciones, habla de leyes que están sancionadas y programas nacionales aplicables. Sin embargo, lo cierto es que la realidad todavía no es la que se desea.

Para conocer más sobre este tema, La Mañana habló con la psicóloga Laura Bay y la abogada Antonella Milanese, dos profesionales que trabajan en Formosa con sólida formación académica y perspectiva de género.

En 2004 se sancionó la Ley 25.929 de Parto Humanizado, pero Antonella aclara que recién
"se reglamenta en el 2015". Reglamentarla "es de suma importancia porque la torna operativa" y "da fuerza a su cumplimiento efectivo". En este caso, esta acción fue importante también ya que se estableció un "cambio de paradigma", porque "cuando se dicta la ley, se habla de mujeres, pero en el decreto reglamentario ya se habla de personas gestantes", explica la abogada.

Por otro lado, comentó que "Formosa no se adhiere a esta ley" y consultada sobre la influencia de la cultura en el cumplimiento o no de este tipo de normas, expresó:
"En Argentina y América Latina se genera mucha resistencia a los avances en cuestiones de derechos humanos y con perspectiva de género. Estamos en un paradigma muy lejano todavía respecto del que tiene la Unión Europea, por ejemplo. Se infantiliza a la madre y mucho tiene que ver la poca perspectiva de género que tienen los profesionales".

"Todavía no se puede ver el recambio generacional en los efectores de la salud que van a ayudar al cumplimiento de la ley. La estructura mental que impone el paradigma del patriarcado es muy complicada a la hora de analizar este tipo de normativas, porque las ven como innecesarias, exageradas o no reconocen los derechos que la ley otorga", estableció.

Con respecto a las herramientas con las que cuentan las personas para defender sus derechos, la profesional dice que "las capacitaciones a los efectores de salud son fundamentales, porque generalmente en este tipo de situaciones, uno defiende los derechos cuando ya han sido vulnerados". Recordó también sobre la existencia de la CONSAVIG, "que recepta todo tipo de denuncias y hace mucho hincapié en la modalidad obstétrica. Estas denuncias se hacen a través de un formulario que está disponible en la página Web, y se acompaña con una copia del documento; incluso si se quiere, puede ser anónima".

Por último, explicó que como la
Ley 25.929 se relaciona con la Ley de Protección Integral a las Mujeres, "se pueden aplicar todos los mecanismos que se encuentran en los pactos internacionales e interamericanos de derechos humanos", ante un caso de violencia. Pero como Antonella no ve aquí "la parte preventiva", remarca la importancia de conocer la norma y "que las capacitaciones se dirijan a todas aquellas personas que quieran gestar o acompañar a alguien en esa situación".

Laura, por su parte, explica por qué es tan importante tener en cuenta la salud mental en este contexto:
"Hablar de los cambios psíquicos y emocionales que una mujer experimenta en esos procesos es crucial para realizar el acompañamiento y la contención necesarios para cuidar de manera personalizada e integral a esa mamá que a veces se encuentra atravesando miedos, en algunos casos depresión, ataques de pánico o sufriendo silenciosamente la incertidumbre de este nuevo rol de ser madre".

"Respetar y conocer qué desea y le interesa a la mujer es devolverle el protagonismo, entendiendo que es su derecho el de ser escuchada, contenida, acompañada emocionalmente para evitar, entre otras cosas, que salga dañada psicológicamente. Se sabe que una mamá que ha vivido un parto traumático, donde sus necesidades son reducidas a un `capricho`, va a tener consecuencias en la díada madre-bebé, problemas en la vinculación, riesgo de interrumpir la lactancia de manera prematura y otros riesgos de psicopatologías severas", detalla.

La ley aquí desarrollada también habla de los derechos de la persona recién nacida, que es pocas veces nombrada cuando se trata el tema. La psicóloga coincide y explica que esto sucede "porque esa persona no puede aún comunicarse para que podamos saber con palabras lo que siente. Afortunadamente se están realizando muchos estudios científicos que nos ayudan a entender que ese bebé tiene también emociones, que todo lo que experimenta en el parto marca su vida para siempre". 

Agrega además que "este es un período sensitivo donde se realiza la primera impronta y no es lo mismo sacarlo, arrebatarlo de la panza de su mamá de manera deshumanizada (por ejemplo, tomándolo desde los piecitos esperando que pegue su primer grito y así llevarlo a realizar controles) que adoptar una actitud más amorosa y digna, acercándolo piel con piel con su mamá, esperando que se inicie la lactancia y que madre y bebé puedan reconocerse en ese vínculo. Eso es todo lo que necesita, teniendo en cuenta que estuvo en el útero por varios meses, en un ambiente confortable, seguro e ideal.
¿Por qué creemos que alejarlo de la mamá no tiene consecuencias?".

"Hay que empezar a tratar a ese bebé como un sujeto, un sujeto de derechos y no como mero objeto a ser analizado o manejado. Debemos empezar a reconocer los derechos humanos del recién nacido, dejar de negarlos", aconseja.

Garantizar a las mujeres y otras personas gestantes que estarán siendo informadas, cuidadas y respetadas durante el proceso de parto y posparto es clave para eliminar el miedo que genera el desconocimiento y las futuras consecuencias que esto acarrea.

Quienes paren no necesitan ser disciplinadxs ni infantilizadxs. Necesitan hacerlo rodeadxs del amor de la/las personas elegidas y la mayor cantidad de conocimiento posible, ante una situación que genera vulnerabilidad.

La lucha seguirá vigente para alcanzar la eliminación total de violencias y poder parir amor, con mucho amor. 

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