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El crudo testimonio de Marco Trungelliti, el argentino que denunció a la mafia del tenis

Se negó a entrar en el negocio y su revelación fue clave en la sanción de otros tres argentinos.


La vida de Marco Trungelliti cambió abruptamente en junio de 2015. Mientras se entrenaba pensando en lograr el despegue tan deseado de su carrera, aunque no podía trepar más allá del puesto 200 del ranking de la ATP, recibió una propuesta tan inesperada como indeseada. A través de Facebook, una persona lo convocó a una reunión donde, supuestamente, le harían una oferta de sponsoreo.

"Nosotros tenemos es un sistema de apuestas y hablamos con los jugadores para arreglar partidos", fue la frase concreta que escuchó el tenista argentino, 117 del ranking actualmente, de boca de uno de sus interlocutores en la reunión que se concretó unos días después en un bar ubicado en Manuel Ugarte y Cabildo, en el barrio porteño de Belgrano, a metros de la estación de subte Congreso de Tucumán, de la línea D. Su asombro creció cuando escuchó las cifras que ofrecían: entre 2000 y 3000 dólares por partido de Future, entre 5000 y 10.000 en Challengers, y entre 50.000 y 100.000 por encuentros de ATP.

El modus operandi estaba bastante aceitado: antes del partido que debía perder, lo llamarían a su celular desde un número oculto. Además, no debían tener contacto por WhatsApp ni por Facebook. Consumado el hecho, el dinero sería entregado a una persona de confianza del jugador, en efectivo. El estupor de Trungelliti creció cuando escuchó los 8 apellidos de jugadores del circuito con el que, le dijeron los hombres, ya trabajaban.

"Cuando me ofrecieron vender partidos pensé: 'No hay manera, esto no es lo mío, no estoy acostumbrado a estas cosas, viviría con una culpa inhumana'. Pasó eso, yo me iba a los días a Suiza y allá hice el reporte a la Tennis Integrity Unit (TIU)", contó Trungelliti este domingo en una entrevista publicada por el diario La Nación.

La TIU es un ente independiente financiado por por los siete poderes principales del tenis: la Federación Internacional de Tenis , la ATP, la WTA, el Australian Open, el Abierto de Francia, Wimbledon y el US Open.

Según detalló el argentino, la propia Asociación de Tenistas Profesional (ATP) tiene un protocolo de actuación para los jugadores cuando se enfrentan a una propuesta de esas características. Además, aseguró, firman un programa anticorrupción.

Trungelliti, durante su participación en el último torneo de Roland Garros. (AP)

Semanas más tarde, y cuando Trungelliti ya estaba en contacto con los abogados del TIU, volvieron a contactarlo, siempre a través de Facebook. "Mi campeón, espero todo bien en tu vida, siempre por cualquier cosa estamos en contacto. Espero que todo vaya súper", fue uno de los mensajes que recibió entre agosto, septiembre y octubre.

El 18 de octubre de ese 2015, mientras se preparaba para disputar el Challenger de Buenos Aires, el tenista volvió a comunicarse con la TIU, puntualmente con Dee Bain, una investigadora que ya estaba en contacto con él. A ella le dio más detalles.

"Me escribió en código, me decía algo sobre una raqueta, pero estoy bastante seguro de que eso es por lo que ya sabes. Y probablemente vayan a estar allí, y probablemente intenten hablar conmigo cara a cara. Por mi seguridad, necesito saber qué decirles en ambas situaciones. Argentina no es un lugar seguro para estar, especialmente en este tipo de casos. Saben dónde vivo, dónde camino y, en serio, no quiero sentirme más inseguro que ahora", fue su mensaje.

La historia tuvo un quiebre por un "descuido" de uno de los arregladores de partido. "En uno de esos mensajes, me escribió desde su teléfono personal, en el que figuraba su número. Cuando yo le hice la captura y se la envié a la TIU, ellos accedieron a ese dato clave. ¿Qué pasó? La TIU cruza números en su base de datos y vio que Federico Coria, Nicolás Kicker, Patricio Heras y unos cuantos más que ya estaban siendo investigados por ellos, habían tenido contacto y mensajes con el número de esta persona. Y ahí empieza a saltar todo", reveló Trungelliti.

Coria, Kicker y Heras son los tres argentinos que fueron sancionados por arreglar partidos durante 2015. Y en esas sanciones fue clave el testimonio de Trungelliti, lo que le generó graves inconvenientes dentro del circuito.

"Me quedé helado. No sabía que ese juicio existía", afirmó el jugador nacido en Santiago del Estero hace 29 años. El proceso se llevó a cabo entre marzo y abril de 2018 en Miami, y él participó vía Skype desde Barcelona. Allí debió testimoniar mientras sus compatriotas lo escuchaban.

Coria fue suspendido por dos meses y multado con 5000 dólares por no haber reportado que le ofrecieron arreglar partidos en el Future de Sassuolo, en 2015, pese a que el informe indicó que no aceptó el soborno. Kicker, por su parte, recibió una sanción de tres años y una multa de US$ 25.000 al ser declarado culpable por arreglar un partido en el Challenger en Padua, Italia, en junio de 2015, y otro en el de Barranquilla, en septiembre de ese mismo año.

Por último, Heras fue castigado con tres años de suspensión y debió pagar una multa de 25.000 dólares por haber cometido "delitos", entre ellos arreglar un partido en el Challenger de Barranquilla, en 2015.

El calvario de Trungelliti
El juicio contra sus compatriotas le hizo vivir un verdadero "calvario", según afirma Trungelliti. Muchos de sus compañeros del circuito y allegados al tenis lo tildaron de "buchón" o "topo" de la TIU.

"Tuve que decir lo que me había ocurrido en 2015 frente a los tres argentinos. Fue horrible. No era yo el único testigo. Los abogados de los chicos dijeron que yo estaba haciendo esa denuncia porque tenía mala relación. Pero eran todas estupideces porque no tenía nada que ver. Me atacaban creyendo que yo los había denunciado y no es verdad: yo denuncié a una persona y esa estaba unida a ellos (.) No fui ahí para juzgar a nadie, conté solo lo que me pasó a mí", afirmó.

Trungelliti reveló también que contó su caso durante una cena del equipo argentino de Copa Davis que se preparaba en 2016 para disputar las semifinales en Glasgow, Escocia, ante Gran Bretaña. "Yo pensé inocentemente que todo lo que se hablaba en la Davis quedaba ahí, como se han hablado un montón de cosas, y sin embargo lo han esparcido por todos lados. Fue una estupidez. De ahí salió el rumor y en el circuito varios me vinieron a encarar".

El santiagueño tuvo que soportar varias acusaciones. Algunas afirmaban que sus testimonios en el juicio contra los argentinos eran consecuencia de una supuesta mala relación que mantenía con alguno de ellos. Otras, que él también había sido descubierto arreglando partidos y que había pactado con la TIU un "perdón" a cambio de información. Nada de eso es cierto, afirma.

"Uno de los tres jugadores argentinos dice que yo le tenía bronca y que por eso lo denuncié. Que la TIU me enganchó arreglando partidos y que si yo canjeaba información y vendía compañeros, me reducían la sanción. Totalmente falso", aseveró.

Trungelliti, que además denunció a un manager de Georgia que también lo tentó con arreglar partidos, decidió radicarse en Andorra junto a su esposa. Y aunque tras los juicios prácticamente no viajó a la Argentina, por estos días se encuentra en el país para participar de los torneos de Córdoba y Buenos Aires.

Sin embargo, su estadía no es la mejor: "Mi cabeza es una fogata, estoy quemado. Desde que llegué que prácticamente no duermo. Siento que si miro mal un poco a uno me quiere cagar a piñas. No soy ni topo ni buchón. No aguanto más".
Fuente: www.clarin.com
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