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De Villa Escolar a Egipto, una historia sobre elegir los destinos

08/09/2018 Estaba fascinado por Egipto y hoy integra un equipo que practica excavaciones en uno de los sitios arqueológicos más ricos de ese país

Egipto. Pirámides. Historia cubierta de arena. En 1998, antes de comenzar a estudiar y conectarse con gente que trabajaba en Egipto, Juan Friedrichs ingresó a una librería muy famosa de Buenos Aires y se encontró con un libro sobre ese país: “El antiguo Egipto, anatomía de una civilización”. En la contratapa estaba el autor del libro, Barry Kemp, y el director de los trabajos arqueológicos que se desarrollan en Amarna. Muchos años después, forma parte de ese equipo de trabajo. “Esa es la esencia de todo esto. Creo que es una historia de mucha esperanza”, dice a Cronopio.

“Lo que necesites, lo que quieras, algún día va a llegar, concéntrate y lo vas a obtener; y recordarás cuando hiciste ese pacto personal. Era decir ‘algún día voy a visitar Egipto’ y después, sin embargo, fui a trabajar”, resume.

Juan nació en Buenos Aires, se está doctorando en Artes Visuales de la UNA y es responsable del Museo Provincial de Ciencias Naturales de Villa Escolar, en Formosa. Hoy, es parte del Amarna Project, una misión arqueológica que realiza excavaciones en Amarna, la ciudad fundada por el faraón Akhenatón. Todos los años viaja a trabajar a una misión arqueológica y ahora invitó a su jefe de trabajo de campo, un egiptólogo muy prestigioso, Barry Kemp.

“Siempre quise ser egiptólogo. Y cuando me recibí de Profesor de Cerámica, quise estudiar algo relacionado con la egiptología”, contó este docente en arte. En el año 2000 se incorporó a un grupo de la Universidad de Tucumán que tenía un trabajo arqueológico en Egipto y lo incorporaron como dibujante: “Había que hacer los dibujos de las tumbas y yo dibujo bien. En 2005 fue mi última campaña con ellos. Y en 2010 me sumo a un grupo español, con el que trabajo también durante tres años”. Cuenta así sus inicios, sobre aquello que deseaba.

Cubierta desde hace 3.000 años por la arena, Amarna fue abandonada por la corte real poco después de la muerte de Akhenatón. Luego los edificios de piedra fueron desarmados y sus partes fueron reutilizadas para otros templos en otros lugares, pero el sitio de la ciudad nunca más fue reocupado. Los vestigios de aquella capital quedaron ocultos por el desierto. “La ciudad está considerada como la Pompeya de Egipto. Es que a Pompeya la sacudió la erupción del volcán que la tapó de cenizas y quedó como en una cápsula de tiempo. A Amarna le dieron tiempo de desmantelar los edificios, sacar materiales de templos y casas. Es decir, reocupar antes de que las arenas de Egipto la tapen.

“Dentro de la historia de Egipto, que tiene una historia muy amplia por lo que se divide por períodos para el estudio y para abordarlo históricamente, me interesa mucho el Imperio Nuevo, el final de la decimoctava dinastía, en 1500 a.C. En este período sube al trono un faraón que en el año 5 de su reinado impulsa una reforma político-religiosa y cambia la capital del imperio, fundando una ciudad nueva, llamada “Ciudad del Horizonte”, relató. Hoy en día, esa ciudad es conocida como Amarna.

Juan explica que no es arqueólogo, pero si pensamos en “lo que uno hace, es”, podemos decir que sí lo es. Desde el 2001, viajó 17 veces a Egipto: “Se excava el suelo, dibujo planos y objetos. Con un pincel quitamos la arena hasta dejar al descubierto la piedra de los cimientos de los edificios. Después reproduzco esas líneas en un plano y de esta manera cada año se va agregando un sector más al plano general del Gran Templo al Atón. Mi trabajo, encontrarlo, era tocar el cielo con las manos. Es mi lugar preferido en Egipto”. 

Actualmente, se suma por cuarta temporada al Proyecto Amarna, liderado por el egiptólogo británico Barry Kemp, profesor de la Universidad de Cambridge, que trabaja en el yaci- miento arqueológico desde hace unos 40 años y que esta semana llegó a la Argentina.

Amarna

La antigua ciudad egipcia de Tell el-Amarna (o simplemente Amarna) fue la capital efímera construida por el faraón 'hereje' Akhenatón y abandonada poco después de su muerte (hacia 1332 aC). Fue aquí donde él persiguió su visión de una sociedad dedicada al culto de un dios, el poder del Sol (el Atón).

La construcción de esta verdadera maravilla, situada en la ribera oriental del Nilo, entre Tebas y Menfis, se la debemos a Akhenatón, popularmente conocido como el faraón maldito. Quien antes respondiera al nombre de Amenofis IV realizó una enorme reforma religiosa en Egipto, pasando a tener como único dios a Atón y olvidando al que siempre había sido considerado el centro de todo, Amón.

Debido a las diferentes protestas que tuvieron lugar en Tebas tras este brusco cambio, Akhenatón, casado con Nefertiti, decidió construir toda una ciudad dedicada a la adoración de esta deidad y convertirla más tarde en la capital. Tras la muerte de este faraón, se decidió borrar por completo su paso y todo lo que tuviera que ver con Atón, acabando con tumbas, templos y con la propia ciudad. Una historia que quisieron guardar entre los escombros, pero que ha logrado salir a la luz y cautivar. 

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