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¿El miedo es mi enemigo?

01/09/2018 Una columna de opinión de Tona Galvaliz

¡El miedo es una emoción que te dice: “¡ALTO! ¡YO Te CUIDO de peligros, para que vivas!”

La función de la emoción del miedo es detectar, escanear permanentemente amenazas, peligros en la cotidianidad de la vida; busca preservarte la vida frente a amenazas reales o imaginarias, te cuida de morir, esa muerte puede entenderse por muerte real o muerte simbólica en el sentido de que deje de existir algo que es interpretado como valioso para la supervivencia.

Necesitamos diferentes recursos para vivir y satisfacer nuestras necesidades básicas y fundamentales buscando crecer, desarrollarnos como personas e ir evolucionando. Ejemplo: necesidades de amor, de identidad, de pertenencia, de techo, alimento, protección, seguridad, relacionamientos, formar parte de un grupo o comunidad, etc.

Cuando “creemos” e “interpretamos” que está en riesgo o existe una amenaza frente a eso que consideramos vital, rápidamente surge la emoción del miedo con sus alertas particulares para defendernos, nos paralizamos apareciendo un sinfín de mecanismos de protección orientados a conservar eso que consideramos vital para vivir; estos mecanismos en muchísimas ocasiones están sobredimensionados, otras distorsionados, generando un importante estrés y disociaciones en nuestras vidas.

A las emociones hay que saber escucharlas, reconocerlas, entenderlas y atenderlas. 

Las emociones son la energía que necesitamos para accionar en la vida, E-MOTION= energía que mueve a la acción.

El amor y el miedo son las dos emociones humanas principales. Esta polaridad emocional está siempre presente equilibrando, son evolutivas, nos acompañarán mientras vivamos. Dos caras de una moneda.

El amor es una fuerza magnética centrífuga, energía de acción orientada hacia afuera que predispone a la expansión. Cuando nos sentimos atraídos hacia algo, no sentimos un peso o carga, al contrario, es una pasión, es una fuerza magnética que nos mueve hacia eso que nos gusta y lo disfrutamos, fluimos, perdemos la noción del tiempo y esfuerzo, nos vinculamos con eso que nos atrae bajo una energía de alta vibración de frecuencia, eso es energía de amor.

Por el contrario, la fuerza centrípeta, es una fuerza de acción dirigida hacia adentro, nos detenemos, aquietamos y muchas veces nos paralizamos, nos invita a un ¡alto, peligro, alerta! Esta energía de acción toma otra frecuencia, con vibración baja, perfecta para detener, esta energía es miedo.

Las emociones se activan con los pensamientos y conversaciones.

El cerebro biológico procesa la información que entra por los sentidos, éstos captan los estímulos, a esos estímulos cada uno le otorga un sentido y significado de acuerdo a las experiencias pasadas, cultura, historia personal. 

La mente realiza el proceso de la percepción; aquí se forman las “creencias”, paradigmas, lo que creo sobre las cosas y los hechos; las creencias son las interpretaciones, no son los hechos. 

Actuamos como creemos, muchas veces entramos en pánico, presos de diferentes tipos de miedos por como creemos e interpretamos las cosas.

Las cosas no son como son, son como cada uno interpreta.

Y el cerebro no está diseñado para cuestionar, no diferencia lo real de lo no real, cree lo que piensa. 

Actúa como la lámpara de Aladino que de acuerdo a determinado tipo de pensamientos surge la emoción correspondiente para que accionemos.
Si estoy en pensamientos de carencia, indefensión, desvalorización, desprotección, culpa, incapacidad, etc., me vendrá en la misma intensidad la emoción del miedo y para cuidarme de eso que creo tendré conductas defensivas, evitativas, compensaciones compulsivas, etc.

¡Aprender a gestionar la emoción del miedo es el tema del momento!

Cuestiona creencias y supuestos sobre tus miedos. 

Escucha tu corazón y pregúntate repetidas veces ¿A qué le tenés miedo? 

Anota en un papel lo primero que te venga ¡no pienses!, sentí a tu corazón, recordá que el corazón tiene razones que la razón no entiende.

Hacé una lista lo más larga posible, descubrí tus miedos, entendé el maravilloso mensaje que tiene para vos.

¿De qué te está cuidando ese miedo? ¡Anota!

Pregúntate ¿de qué te estás perdiendo en la vida por dejar que ese miedo sea más grande que tus sueños? 

¿Cómo podrías dar pasos e ir tras tus sueños de la mano de ese miedo que te cuida? ¡Anota!

Camina confiado, en una mano el amor y en otra el miedo, sabiendo que:

¡Vos sos más grande que tus miedos y ellos están allí solo para cuidarte y que vivas feliz! 

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