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Es verdulera y con sacrificio e iniciativa sostiene a una familia

22/07/2018 Asegura que Formosa ofrece muchas oportunidades para trabajar y salir adelante. “Todavía somos privilegiados dentro del país por nuestra seguridad y forma de vida tranquila”, proclamó.

HISTORIAS DE VIDA

Frío, lluvia, calor, tierra, viento norte… nada fue impedimento para esta mujer que se propuso salir adelante, más allá de su falta de estudios. Con el afán de lograr el sustento familiar eligió vender verduras, pero pudo haber sido otra cosa. 

Se cuida muy bien a la hora de actuar y hablar porque considera que a los hijos hay que enseñarles con el ejemplo y ser coherentes.
Tiene dos banderas, que levanta a ambos lados de su puesto callejero de verduras: una es de honestidad y la otra de sacrificio. Con poco más de quince años, nuestra protagonista de Historias de Vida, juntó dinero y adquirió su primera bolsa de verduras para revender.

Así empezó. Con los años aprendió las artes de la actividad. Se equivocó muchas veces pero también acertó. 

En esta oportunidad relataremos las vivencias de Graciela Beatriz Benitez, quien nació el 14 de julio de 1977 en Pirané. 

Realizó sus estudios primarios en Formosa pero por cuestiones económicas no pudo terminar los secundarios. 

Su mamá se llama Eva García y su papá, Eusebio Benítez. Tiene un hermano. Desde hace 21 años está en pareja con Luis Villamayor. Fruto de esa relación nacieron cuatro niños, que en la actualidad tienen 10, 14, 16 y 18 años. Vive en San José Obrero, sobre la calle Deán Funes y Segundo Sombra. 

“Con las verduras los crié a todos mis hijos y con la verdura edifiqué mi casa. Hace más de 25 años que trabajo en esto”, proclamó orgullosa.
Esta mujer sabe alabar las bondades de la producción formoseña, tal es así que comercializa productos provenientes de Villafañe, de Naineck y Villa Dos Trece.

“Es hermoso luchar y trabajar y como no hay fuente de trabajo les enseño a mis hijos, con el ejemplo, que no se tienen que desanimar si no consiguen empleo, sino que vendiendo una bolsa de mandioca o trabajando con las verduras es posible ganar el sustento diario. Hay que ganarse la vida con honra, así hay que criar a los hijos, la falta de estudio no es un condicionante para la honestidad”, expresó.

Desde hace tres meses que está comercializando sus productos en una vereda lindante con un supermercado ubicado en 25 de Mayo, cerca del Cementerio Virgen del Carmen.


“Hay que pensar en 
sociedad, no sólo en 
uno, porque cada 
acción tiene 
una consecuencia”

Muchas veces quienes no tienen un lugar fijo sufren el rechazo y a veces la violencia. “Antes estaba cerca de otro supermercado por la España y Eva Perón pero me corrieron, luego me fui por la Ayacucho pero una mujer vino y pateó todas las mercadería y me obligó a retirarme. En esos casos en que la gente muestra lo peor de sí misma, yo le enseño a mis hijos que hay que mantener la calma, poner la otra mejilla como quien dice y retirarse. Así lo hice y me instalé en la 25 de Mayo, veremos hasta cuándo puedo seguir”, expresó.

También contó que durante muchos años vendió verduras de manera ambulante, con un carrito de tres ruedas, con sus hijos al lado. “Siempre busqué la mejoría para mi familia, lo bueno que tiene la verdura es que si no se vende puedo alimentar a mis hijos con ella”, contó.

Anhelo

Graciela comentó que le encantaría tener la capacidad de venta que en un futuro le permita habilitar una frutería y verdulería “con todas las letras, como debe ser, al menos anhelo tener un lugar fijo donde poder trabajar y no lidiar con el rechazo de nadie”.

“También muchas veces pienso en tener algo de comodidad a la hora de trabajar, yo ahora tengo 41 años y la vejez pesa más en quienes toda la vida hicimos trabajos pesados. Son bolsas pesadas, cajas de más de 20 kilos que he levantado estando embarazada incluso, no me quejo, amo y agradezco tener para trabajar, sólo que pienso que sería bueno mejorar mis condiciones de trabajo”, explicó.

En su actividad como verdulera su día inicia a las 5 de la madrugada, va al Mercado Frutihortícola a comprar lo que le haga falta, algunas veces, cuando tiene que traer mercadería del interior provincial, no duerme y sale a las 12, horas más tarde busca la mercadería y a las 6 inicia la venta en Formosa, que no termina antes de las 19 horas.

“Hay que luchar y mostrar que se puede trabajar. Nunca me voy a dar por vencida, ahora vendo verduras pero cuando tuve que ir a limpiar casas lo hice, cualquier changa que tenga que hacer la hago, todo mi sacrificio es para bienestar de mi familia. ¿No les parece que si todos se dieran cuenta que con paciencia y trabajo se consiguen las cosas, dejaría de existir la delincuencia? Así pienso yo”, reflexionó.

¿Sin empleo?

A manera de motivación para quienes en la actualidad se quedaron sin empleo o son jóvenes y necesitan un medio de vida, manifestó: “No se desesperen, luchen y busquen una alternativa, siempre hay una. Con una o dos bolsas de mandioca que vendan ya pueden salir adelante. Pueden conseguir el dinero para dar de comer a sus hijos, sus padres, hermanos; procuren que los chicos estudien para que la realidad de ellos no sea tan dura, pero ante todo dén el ejemplo a nuestros niños del futuro que con trabajo y honestidad nuestra ciudad, nuestro país y nuestro mucho será mucho mejor. Hay que pensar en sociedad, no sólo en uno, porque cada acción tiene una consecuencia”.

Para cerrar la idea aseguró que “en Formosa hay mucho para trabajar, considero que todavía somos privilegiados dentro del país por nuestra seguridad y forma de vida tranquila”.

Consultada sobre cuáles son sus necesidades para trabajar en mejores condiciones admitió que sería de utilidad tener una carpa o gazzebo que le proporcione un techo y una balanza electrónica. Por supuesto, su mayor anhelo es contar con un lugar seguro donde desarrollar su actividad comercial. Sus números de contacto son: 3705071104 - 3704348116.

* Por M.Valeria Díaz de Vivar (periodista) 
y Martín Vera (reportero gráfico).

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Hace 40 años trabaja con profesionalismo y vocación en el Diario La Mañana. Con este medio realizó coberturas de hechos históricos en el país y fotografió a decenas de personalidades. Con su segunda pasión, la fotografía de naturaleza, logró que su arte trascienda las fronteras