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Integró la legendaria banda “Vox Dei” y hoy toca en los colectivos con el anhelo de abrir una academia de música

18/07/2018 Se trata de “Palo” Penayo, un músico que nació en Clorinda, se especializó en EEUU y que formó parte de reconocidas bandas, incluso llegó a grabar un disco en la casa de Sandro, en Banfield

Quizá en las grandes ciudades sea algo cotidiano, pero en Formosa está fuera de lo común que un músico suba a los colectivos y que acompañe el recorrido de los pasajeros deleitando sus oídos con hermosas interpretaciones. Lo que pocos saben es que este artista formó parte de reconocidas bandas, entre ellas la legendaria “Vox Dei”, que marcó épocas con la versión rockera de “La Biblia” o con su éxito “El Presente”.

El protagonista de Historias de Vida de esta semana es Norberto Penayo, más conocido como “Palo” Penayo.

Nació en Clorinda, el 4 de junio de 1954. Su madre se llama Petrona Fernández. Tiene siete hijos, todos mayores de edad.

Cuando tenía seis años partieron junto a su familia rumbo a Buenos Aires y allí realizó sus estudios. De muy chico le gustaba la música, lo cual considera que es algo que se transmite entre generaciones, porque su abuelo también tocaba la guitarra y cantaba. 

“De chiquito siempre presenciaba las fiestas que se hacían en mi casa, donde se reunían todos y me quedaba por horas. Ya de temprana edad amaba la música, eso es algo que nace con uno. Me quedaba dormido al lado de los músicos, porque antes se estilaba que venían sábado y volvían domingo”, contó. 

Con esa pasión por la música en pleno crecimiento, de muy joven aprendió a tocar la guitarra, pese a no tener un instrumento propio. 

Más allá de eso, siguió el mandato materno y comenzó a estudiar arquitectura, pero antes de empezar al tercer año comunicó a su madre que abandonaría la carrera. “Fue un shock para mi mamá. Se enojó y me preguntó: ¿Qué querés para tu vida? A lo que respondí, ‘quiero ser músico, soy un músico’”, recordó.

Durante su adolescencia conoció al artista Luis Salinas, con quien tocó muchos años. “El punteaba pero no sabía acordes, entonces lo ayudé en esa parte. Tocamos muchos años juntos hasta que fui a Buenos Aires”, expresó. 

“Empecé a trabajar con un compositor muy conocido en la época, Ansel Smith, autor de canciones como ‘Zapatos Rotos’, ‘De boliche en boliche’, como arreglador”, recordó. 

Así conoció a bandas populares y exitosas. “Empecé a tocar con Safari, conocido por el tema ‘Estoy hecho un demonio’. La música que hacían se llamaba “Beat”. Después de mucho tiempo de tocar con ellos, pasé a integrar la banda “Los Náufragos”, mientras tanto continuaba trabajando en la grabadora”, contó.

Perfeccionamiento

“Yo siempre quise aprender más, entonces junté un dinero que tenía ahorrado y me fui a estudiar a Estados Unidos, a una Universidad de Música en Boston”, relató. 

Allí estuvo dos años, pero al poco tiempo de llegar el dinero comenzó a escasear. Como alternativa para juntar dinero empezó a tocar música en la calle. “Tenía una compañera australiana que tocaba el bajo y cantaba, así que como yo tocaba la guitarra y cantaba también, nos íbamos al metro a cantar dos horas por día y con eso nos manteníamos. Pagábamos el hospedaje y la comida para seguir estudiando”, comentó.

Vox Dei

Cuando regresó a Buenos Aires, tenía conocimientos y experiencia. Si bien siempre interpretó todo tipo de música, al rock lo lleva tatuado en el corazón. 

Gracias a su talento con la música y su carisma, no tardó mucho en hacerse notar en el ambiente y al poco tiempo lo fueron a buscar los integrantes de la legendaria banda “Vox Dei”. 

Así, a comienzos del año 1983, Willy Quiroga, junto a Rubén Basoaldo, reunieron a “Palo” Penayo, Enrique Díaz, Raúl Fernández, Luis Valenti y Luis Millán y presentaron “La Biblia” en el estadio Obras.

“Empecé a tocar con ellos, durante varios años, incluso en un momento se separó el grupo y con el líder, Willy Quiroga, formamos ‘Destroyer’, y grabamos un disco, pero como eso no tuvo mucha rentabilidad, retornamos con Vox Dei”, contó.

Disco

Con el deseo de independizarse y grabar sus temas propios, “Palo” Penayo formó su banda, que se llamó “Dogo”. Llegó a grabar un disco en la casa de Sandro, en Banfield, donde el artista tenía una grabadora. No fue muy popular pero en el ambiente ganó prestigio como “música de elite”.

Su estilo era más “Funk” que “Rock” y en algún caso definido como “Jazz rock”. Para quienes les gusta la música elaborada y aún no lo escucharon, es una buena oportunidad para hacerlo.

“Con ese trabajo logré un gran respeto por todos los músicos en ese momento. Luego de eso, la banda “Dogo” se disolvió. Entonces me dediqué a cantar en boliches y bares de noche y de día me ganaba la vida enseñando, porque soy maestro de música, me encanta y es mi gran vocación”, expresó.

Amor


Hace pocos años se reencontró en Facebook con una mujer de la cual se había enamorado hace 20 años atrás. Se casaron y fueron a vivir a Villafañe, de donde es oriunda su esposa. 

La vida de casados fue muy buena, pero su otro gran amor, la música, no encontraba un espació en Villafañe, entonces retornó a la ciudad de Formosa.

La idea que lo movilizó era abrir una académica de música, pero la economía no ayudaba. 

Así fue que un día retornó a su antiguo empleo de estudiante y comenzó a tocar en las paradas y dentro de los colectivos para ganarse la vida.
“Agarré la guitarra y me subí a los colectivos y desde ahí no bajé más. Me va bien, la gente de Formosa es muy copada, hospitalaria, buena onda, le gusta la música y colabora conmigo. Tengo muchos amigos aquí, la gente me saluda, es lindo y hago lo que me apasiona”, resumió. 

En la actualidad, además de hacer música callejera, ofrece conciertos por contratación en casinos, bares y fiestas privadas. También tiene un canal de YouTube.

Si bien comentó que cumplió la mayoría de los sueños que alguna vez gestó, le encantaría poder reunir el dinero para abrir una academia de música que genere el espacio propicio para transmitir los conocimientos adquiridos a lo largo de sus años como músico.

De ahora en más, quienes viajen en colectivo urbano en esta ciudad, cuando vean subir con su guitarra a “Palo” Penayo, sabrán que ese hombre que les está brindando un concierto gratuito fue parte de la historia del rock argentino.

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