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Las ideas viajan en BONDI, pero hay que animarse a subir

19/05/2018 El colectivo es un lugar de comunión y de encuentro obligatorio para todos los que suben y desde la filosofía podemos pensar que a pesar de los distintos destinos, la dirección es una. Esa es la analogía con este proyecto. Subite.

IDEAS Y PASIÓN

Un ciclo de charlas donde emprendedores y personalidades de la ciudad invitados para compartir lo que más les apasiona. Breves historias para llevárselas a casa y estimular la cabeza. “Queremos ser un espacio de referencia, un lugar de encuentros e interacción para la comunidad, y generar una red de trabajo entre innovadores con diferentes perfiles creativos. Queremos compartir experiencias y que escuchar nos ayude como estimulante para mejorar”, señalan los organizadores Gaby Gaona y Matías Read – ambos publicitarios que trabajan en diferentes ámbitos entre el diseño, la gestión cultural, docencia y branding. Cuando uno espera el colectivo, más aún en Formosa, este siempre se demora un poco, y es así que un grupo de jóvenes se puso a pensar qué cosas suceden cuando uno se sube a un micro y en 15 minutos decidieron que alguien cuente qué está haciendo.

“Es un espacio nuestro. Formosa tiene gente muy linda haciendo cosas muy buenas”, asumen. En esta primera parada charlan:



Matías Boncosky: “ANIMARSE”



Matías es fotógrafo y presenta su charla como algo no estructurado, porque él tampoco lo es. Refiere principalmente a las dificultades que encontró como fotógrafo y lo resultados que tiene actualmente. Si bien fue a una escuela técnica y luego cursó la carrera de criminalística, conoció la fotografía cuando estudió para perito calígrafo en Rosario y allí de la mano de una camára analógica, “patentada en la Unión Soviética”, a rollo fotografió su futuro.

“No nací fotógrafo, en una cuna de arte y no tuve una formación artística. Está bueno que la gente inquieta no se limite. Todos tenemos un don, y si no lo hay lo explotamos; pero confié en lo que tenia, y un poco me animé”. La idea de animarse le cambió la vida y cree que mejoró su forma de hacer fotografías porque quiso hacer las cosas diferentes.

Consultó con fotógrafos que le dijeron “tenes que trabajar así”, “las fotos importantes son las del beso en un casamiento, cuando se toma la ostia en una comunión, cuando le vuelcan el agua en un bautismo”. “Siempre escuche porque me parece que esta bueno escuchar pero nunca me quede con eso, porque me parece que faltaba algo. Empecé a sacar fotos diferentes porque quien emprende debe mostrar lo diferente que uno hace las cosas”, dice y cuenta que hubo mucha resistencia al cobrar el servicio de forma diferente. Le habían dicho que cobre por foto. “Me pareció que eso limitaba un poco el recuerdo de la gente. No podía decirle que de 100 fotos, limite su recuerdo a 30. Comencé a cobrar por evento y no por foto. Mi trabajo era justamente fijar un recuerdo. Un registro de lo que haya pasado. Yo no vendía fotos, vendía el recuerdo”, enfatiza.

Se sube al Bondi porque fue una dificultad y considera que cuando uno emprende tiene muchas dificultades. Aboga por ser naturales, ser nosotros mismos: “Eso lo traduje a mis fotos, que la gente sea como es. Que no pose en lo posible y trate de que en un cierto evento todo sea como si hubiera sido si yo no estaba. Confiar. En uno mismo, en lo que hacemos y en que lo estamos haciendo de la mejor manera. Las crisis te replantean todo, lo que estás haciendo, porque lo estás haciendo”.

Al final, resalta su mejor fotografía, la de su familia: “Ninguna persona es una isla, todos tenemos que tener donde apoyarnos. El primer proyecto y el más importante sea siempre la familia”.



Gaby Gaona: “REBELDES CON CAUSA”



Gaby es licenciada en publicidad y cuenta su experiencia como docente universitaria en Buenos Aires, y le da una vuelta de cómo es enseñar a una nueva generación que entiende e interpreta la información de forma distinta. El giro que da, finalmente, es la definición de salir de la zona de confort y generar nuevos espacios.

“Me encanta internet, me parece una de las mejores cosas que suceden” define Gaby, a quien durante una clase, una profe le dijo que tenía pasta para ser docente y años después se recibió de docente universitaria.

“Hay que meter el miedo en su lugar. Me decidí a pensar quien será mi auditorio, a quien voy a darle clases. Es una mirada mía. Son millenials, la última generación que vivió en lo analógico-digital fuimos nosotros. Los que vienen son totalmente digitales. Nomofobos. App-dictos. Multitasking. Seres sociales aunque no los parezca. Muy exigentes, les exigen a las marcas lo que no le exigen a las personas”, sostiene sobre aquellos a quienes les toca dar clases.

Cuando comenzó en el ámbito educativo, se dio cuenta que sus estudiantes viven en una realidad virtual que forma parte de su cotidiano pero que les cuesta concretar muchísimo en el mundo real. Y se frustran. “Frente a esto, comencé a mandarles tarea por instagram, le pedía que me hagan micro-cortos con los celulares. Y generé empatía a través de las herramientas digitales”, indica.

Los define como rebeldes con causa o por lo menos quieren que lo sean: “Insisto en que salgan del lugar donde están, de esa zona de confort. Ser capaz de tomar una decisión y apuntar al cambio. Estos chicos dentro de unos meses o años van a ser colegas míos, entonces no puedo poner en un piso superior sino trabajar con ellos hombro a hombro. Les dije que quería estar orgullosos de ellos y que apunten a cosas que generen un impacto. Para mí, ser docente es esto. Yo pongo el alma, pongo el cuerpo, en cada proyecto que hago”, concluye.



Maxi Giménez: “EL QUE QUIERE EMPRENDE”



La historia de Maxi como emprendedor comenzó a los 21 años y vino por el gusto por la ropa de hombre que siempre tuvo. Tras darse cuenta de que la carrera de Medicina no era lo suyo, la abandonó. Era lunes y el solo pensaba que el viernes se pondría la remera lisa o una camisa a cuadros o en las transformaciones que le haría la modista a los pantalones por 20 pesos.

“Vendí todas mis cosas, hasta la última cuchara y fui a Buenos Aires, sin aprobación de mis padres y compré una veintena de prendas. Empezó a gustar mi estilo, empecé a innovar, buscando precios y alternativas. Formosa es una provincia en la que cuesta que llegue lo nuevo o llega último. Fui por ese lado: lo nuevo, más barato, y de buena calidad”, cuenta sobre sus inicios.

Empezó a vender de madrugada. No hacia previa, vendía hasta las 2 y después iba al boliche o a una fiesta. Ahorró y tras seis meses de enojo, el padre le prestó una veterinaria para hacer un showroom: “Coloque un perchero. Empecé a meterme en telas, diseño, colores. Y ver algo de publicidad. Siempre trabajé en equipo. El equipo es muy importante. Uno solo no puede hacer nada. Cuando uno ama lo que hace, salen estas cosas”.

Su local se llama “No te conozco”. “No me pregunten porqué. Salió. Mi mensaje era vender algo copado y a bajo costo. Pasó el año y con la plata que ahorré, agrandé el local y le saque el living a mi viejo. Con mucho esfuerzo. A la semana, me robaron. Me desvalijaron. Fue una caída pero la gente confió y saque un préstamo y empecé de vuelta. Al local le chorreaba el techo y el piso se arruinó por lo que hubo que hacerlo de vuelta”.

Dice que lo primero que hizo fue animarme y agrega que se van a tropezar, dos, tres veces, pero eso te hace fuerte: “Son lecciones que te da la vida. Al ser jóvenes es algo distinto y eso esta bueno. Tenemos que innovar. Formosa es muy cerrada. Si bien la economía está muy mal se puede. Hay que aguantar. Hay que meterle amor a lo que uno hace. Hay que encontrar la forma de que el producto llame la atención. No se venden solas las cosas”.

“Mi consejo para cerrar es “anímense”, las cosas no se dan solas hay que meterle ganas. Si no confían en sí mismos, nadie lo va a hacer. Supérense. Siempre traten de hacer algo distinto. No copien, encuentren su estilo y su forma de dar un servicio. Trabajen con ganas porque las cosas no se dan solas”, dice y en pantalla aparece el clásico “el que quiere, puede”, pero el “puede” está tachado por la palabra “emprende”.



Matías Mendoza: “HAGAMOS QUE SUCEDA”



Matías habla de su experiencia y de una propuesta. Parte de una anécdota del 2012 con compañeros del Centro Polivalente de Arte. “Después de seis años de hacer lo que nos pedían, teníamos la materia “proyecto final”. Y esta era la última oportunidad que teníamos para hacer algo que realmente queríamos, que nos identifique. Nos encerramos 30 alumnos y tiramos ideas”, cuenta. Salió una mezcla de danzas clásicas y folklore, una puesta interactiva con videos realizados por ellos mismos. Sin tener experiencia en nada, ellos proponían todo.

Los profesores les dijeron que no lo hagan, que hagan algo tranquilo. Si hay algo que incentive a hacer es que te digan que no podías hacerlo. “Desde atrás, una compañera dijo que si lo hacíamos. Empezamos a vender pastelitos todos los fines de semanas. Vendíamos 140 docenas; casi un emprendimiento. 14 mil pesos en dos meses. Invertimos todo en el proyecto. El resultado fue que no solamente gustó y nos gustó a nosotros”, reseña.

Concluye en que todo proceso de creatividad e innovación tiene algo de rebeldía y desobediencia. “Sin darnos cuenta queríamos evitar y esquivar un poco la intrascendencia”, suma.

Tras ello, Matías estudió cine por aquellos de la combinación de artes y fue a Córdoba con la intención de volver y aportar a la provincia. Volvió con la idea de armar un festival que le recordara a la experiencia de los años de secundaria y que incluya murales, seminarios, danzas, talleres, charlas. Enamorado de lo que hicieron y de lo bien que había salido, golpeaba las puertas y decía lo copado que estaba el proyecto que armó. Pero nadie le hizo caso.

“¿Lo hago o lo hago?; sabía que sin el apoyo económico, saldría empatando o perdiendo. Lo organice y estuvo increíble pero fue un fracaso. No fue nadie. Fue un golpe muy duro. Volví a Córdoba y tenía dos opciones ponerme en modo víctima y decir “en Formosa la gente no entiende” o me hago cargo y digo “en qué falle y qué me falta”. Se puso a estudiar creatividad e innovación y rompió con el paradigma del creativo iluminado.

“El cine me dio una herramienta que no tenía que es el arte de crear momentos. Teníamos la idea de crear una fiesta con amigos. Nació el Makumbia. Que te dé la oportunidad de conocerte con otra persona, no como en el boliche”, define. Comenzaron a profesionalizarse y armaron un circuito entre Salta, Formosa, Corrientes y Paraguay. “Y sin querer llegamos a más lugares de los que pensábamos”. La misma gente que años atrás les dijo que no daría dos pesos por ellos ahora les pedía que participen dentro del marco de eventos de la provincia. Comenzarons a vender productos culturales a la provincia.

Al final, hay un par de tips: No importa lo que quieras, se lo mejor que puedas. Búscate un mentor. Transformar la palabra protesta por propuesta. No hay garantías. Mantenerse en movimiento. Amigarse con los problemas. Equivocarse es clave. Redefinamos el éxito. El dinero no es un fin, es la consecuencia de hacer algo. Compartí, contá, contagiá. Y cierra: “Es una cuestión de perspectiva el decir que “en Formosa no pasa nada” a que “está todo por suceder”.



Matías Read: “ASI NOMÁS”

“Esto va a ser un desastre”, dice Matías, pero se equivoca o es solo parte de un acting. Su charla es una radiografia del modelo de pensamiento del formoseño y cómo ello puede convertirse en una barrera y quedarse bajo el paragua de zona de confort. “Solo es mi experiencia combinada con un montón de placas para decir cosas que quizás a alguien le sirvan. Por eso lo primero que hice fue un escudo, si sale mal, avisé. Pero más allá de eso, esto se trata del pensamiento, del modelo mental del formoseño, un paradigma, una forma de ver las cosas. Un método, de ver de avanzar y de manejarse”, comienza, rápido, caminando de un lado al otro, olvidando que el colectivo ya se mueve por sí solo.

¿Cómo romper el método o la forma de ver las cosas?. Con creatividad. “Es una habilidad por lo tanto se puede alimentar, dar forma, aprender. Copio sin pegar, tomo lo mejor, lo pongo en la mesa, elijo eso y lo reorganizo usando la creatividad. Lo primero que hay que hacer es creerse que uno es creativo. La creatividad es la búsqueda de las respuestas por otros caminos. Pasión. Tengo ciertos emprendimientos y ninguno de ellos se baso en la razón. Nada. Inteligencia y placer”, define.

“Así nomás é”. No creemos que sea “así nomas”, y asume que esa es la primer barrera a derribar. Pero, ¿qué pasa?, el miedo. El miedo principal al fracaso y al rechazo. Y como contrapartida, Matías coloca dos recetas: “Emoción y entusiasmo. Es el motor. La pasión por el hacer”.

En pantalla presenta una tribuna de una cancha de futbol, con mucha gente subida al alambrado y los camiones hidrantes para que desistan. Una imagen de futbol. Una barrera, el chorro de agua que va contra lo que queremos hacer: “La envidia, él no lo vas a lograr, vos no podes, no te va a salir, que a veces viene de nosotros mismos”. Vencer la barrera, tomar el alambrado por nosotros. Y después los agentes externos, hablemos de economía por ejemplo.

“Quiero dejar un mensaje de entusiasmo. Si yo pude cualquiera puede. Estudie y después empecé a probar, probar y probar. Hasta conseguir algo que funcione. Para cerrar mi charla me gustaría que de hoy acá se vayan pensando y le digan a todos los chorros de agua que le hicieron creer que acá todo es “así nomas”, de una vara y de ahí para abajo, nunca para arriba, que no es así. En Formosa uno tiene las raíces y quiere apostar”, enfatiza. Pasión y cambio. Eligió este lugar para cambiar el “así nomas” por el “así o más”.



Ale Giuliani: “AUTOGESTION” (por streaming)


El último orador se tomó otro bondi a un lugar más lejos. Colombia. Le parece importante la idea de hacer algo artístico como carrera profesional y llevarlo a la realidad. Ale hizo sesiones para publicidad televisiva, marcas, productos, grabaciones para otros artistas; y hace poco presentó su disco en Formosa.

Aboga por tener esa actitud de superar lo que venga y estar preparado; encontrarse con gente que está trabajando a nivel profesional. “Uno tiene que hacer un poco lo que sea para empezar a trabajar. Tener herramientas de autoestima más allá de la técnica. Estar preparados siempre”, agrega.

Ale es músico independiente autogestionado. Tuvo la posibilidad de estudiar y le enseñaron un poquito de cada cosa como para saber “venderse a uno mismo”. Insiste en comunicarse con gente que está haciendo lo mismo que uno y con gente que trabaja en forma independiente para ver la posibilidad de pensar un producto, un evento, un show: “Manteniendo así esa especie de industria independiente y darle la chance de que exista porque si solamente acudimos a las grandes empresas o al Estado o al Gobierno que a veces se copan y ayudan, lo otro se cae”, asume.

El último punto que le parece relevante destacar desde el video que nos dejó es el de tomar decisiones como si fueran el ultimo día y no esperar a que te pasen las cosas: “El tiempo es valioso”. Una enfermedad muy pesada le hizo cambiar un poco todo, “desde cómo actúo, cómo hablo y qué hago”. “Lamentablemente tuvo que pasar eso para darme cuenta de que tengo qué hacer y qué no”, reflexiona.

“Tomar el riesgo de tomar la decisión de un ultimo día, si tienen que salir, salgan, si tienen que viajar al otro lado del mundo para conocer a la persona que te dará el trabajo de tu vida, háganlo, si tienen que estudiar otro idioma, estúdienlo, si tienen que dormir dos años en el piso para poder terminar una carrera universitaria en otro país, háganlo. Creo que se puede lograr cualquier cosa. El mundo te va a seguir ofreciendo cosas buenas o malas, y uno es el consumidor final de todo lo que está pasando hoy en día. Elegir lo que realmente te gusta y darle a fondo hasta el último día”, cierra este músico.




Fuente: Fotos: Carma Pellicia y Matías Boncosky

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