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Los libros de la memoria

07/04/2018 Florencia Zanello, la formoseña que “tomó la posta” y contó nuestra historia

Una mañana gris de septiembre, en la Capilla de las Hermanas Cruzadas, se iban a casar el Bocha y Carmencita. Eran casi las 10. Los invitados llegaban; los familiares y testigos del casamiento, no. Tampoco llegaban los novios. Los novios nunca llegaron: los militares se habían llevado al Bocha la noche anterior con el traje de novio azul, puesto.

Esta escena fue el disparador que llevó a Florencia Zanello (26), formoseña, licenciada en Comunicación Social, a reconstruir la historia de Julio Andrés Pereira (más conocido como “El Bocha”), formoseño fusilado el 13 de diciembre de 1976 en la masacre de Margarita Belén. Cronopio conversó con ella.


 “Me dio miedo,

pero me animé” 

 Florencia escribió un libro para su tesis de grado, el libro del Bocha, un libro que es la viva memoria. Como bien lo dejará asentado en el prólogo la legisladora Graciela De La Rosa: “El libro del Bocha es la memoria. Aquella que, agazapada e irreverente, construyen los Pueblos que no pactan con el olvido ni renuncian a los sueños de una sociedad más justa e igualitaria”.

Investigando, empapándose de testimonios -amigos, familiares, compañeros de militancia, ex parejas de quien sería el protagonista-, interesada en los Derechos Humanos, influenciada por los aires de época, envuelta en el giro cultural que tomó impulso a partir de la decisión del ex presidente Néstor Kirchner de pedir perdón en nombre del Estado, de juzgar a los genocidas, de reivindicar a las madres y a los familiares de los desaparecidos, y de elevar los derechos humanos a la agenda política. Florencia decidió ser parte activa de la reconstrucción de la memoria colectiva de su país, de su provincia.

 

Bocha: vida y militancia  

El Bocha Pereira es el único formoseño reconocido que fusilaron en Margarita Belén, una operación premeditada por el Ejército Argentino y la Policía del Chaco, durante la última dictadura militar. “Yo no conocía su historia. Solo sabía que se lo llevaron el día antes de que se case, con el traje de novio puesto y que murió un la Masacre. Parecía de película. Me dije, merece ser contada”, expresó Florencia.

“Se dio tortura y ejecución a militantes de toda la región del noreste; incluso había gente de La Plata y de Santa Fe. El Bocha era formoseño, pero estudiaba y militaba en el Chaco. Iba y venía. Lo mismo tuve que hacer yo para investigar, ir de una provincia a la otra y reconstruir los hechos”, comentó.

En este proceso -contó- la familia y los amigos -que resultó ser un círculo muy grande, ya que era un joven conocido, muy querido- estuvieron muy predispuestos para hablar y ansiosos por leer el producto final: “Me decían, me voy a enterar muchos aspectos de su vida, porque no hablaba mucho, no se podía hablar mucho en esa época. Por miedo, por cuidar la información”.

“Una cosa que me llamó la atención es que nadie sabía dónde militaba. Era un misterio. Sus familiares me decían que militaba en la Juventud Peronista, otros compañeros me decían en Montoneros, en resistencia, que era del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Entre esas entrevistas me topé con un testimonio que me informó mejor: me dijo que El Bocha militó al principio en la JP pero que cuando se desató la dictadura, se pasó a la clandestinidad y militó en el ERP y en otras agrupaciones armadas más chiquitas”, ejemplificó.

El Plus 

En diciembre del 2013, Florencia empezó a construir una parte de la memoria de Formosa. Cuando se estaba sentando a escribir para dar forma a su historia, en el 2014, le notificaron que habían reconocido el cuerpo del Bocha. “No podía dejarlo afuera, lo incorporé. La restitución de los restos, el homenaje, cómo lo identificaron. Se alargó la tesis pero me cerró la historia”, detalló sonriendo.

Según describió, el cuerpo había sido encontrado en el 2006 pero no podían identificarlo ya que -salvo su prima, Estela Díaz, y su hermana, quien padecía de esclerosis múltiple por lo que no podían hacerle ninguna intervención, no había un familiar vivo que pudiera corroborar la identidad del Bocha. “Según el equipo de antropología forense, lo más acertado era contar con el ADN del padre. Entonces vinieron, exhumaron el cuerpo y tomaron muestras óseas para el análisis. Así reconocieron el cuerpo del Bocha”.

“Todos los desaparecidos son importantes, pero por estas particularidades, me pareció importante reconstruir la historia del Bocha”, dijo Florencia. “Me dio Miedo, pero animé”.

El Legado 

Florencia: “Creo que hay que reconstruir la historia de nuestra provincia. No hay mucho escrito y las voces de quienes vivieron este periodo atroz, se están perdiendo. Muchos ya fallecieron, algunos quedaron muy mal -física y psicológicamente-. Hay que aprovechar este tiempo para poder registrar eso, para que quede en la historia porque si los hechos no se registran, es como si no hubiesen pasado.

Los formoseños tenemos que tomar la posta y contar nuestra historia. Muchos periodistas vienen de afuera a contarla, lo celebro, pero es mejor si nosotros, los que conocemos nuestra cultura, nuestra idiosincrasia y podemos entender las cosas desde ese lugar, empezamos a contar las cosas que pasaron en los ‘70. También antes y después”.

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