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Eduardo de Jesús "Lito" Sánchez se consagró cura el 25 de marzo de este año

21/04/2014 Este joven cuenta su experiencia como sacerdote e  impulsa la promoción de vocaciones en la diócesis.

Uno de los principales desafíos que tiene la Iglesia católica es contrarrestar la cada vez más evidente falta de sacerdotes, y son numerosas las diócesis que promueven diversas líneas de acción para que los jóvenes consideren como opción experimentar la etapa del discernimiento vocacional.

A raíz de la importancia que el tema reviste, La Mañana presenta a sus lectores la historia de vida de un joven que decidió ser sacerdote y que ahora está a cargo del Centro Diocesano Vocacional "San José".

Eduardo de Jesús Sánchez, alías "Lito", se ordenó sacerdote el 25 de marzo de este año en la parroquia Sagrada Familia del barrio Eva Perón, en coincidencia de la Solemnidad de la Anunciación.

Tiene 34 años, nació en la ciudad de Formosa, vivió unos años con su familia en el San Miguel y después pasó su infancia, adolescencia y juventud en el barrio Eva Perón, dentro del populoso Circuito Cinco. Su madre, Vicenta Britos, es ama de casa; su padre, Marcos Sánchez, trabaja como empleado; y tiene 9 hermanos.

El ahora sacerdote hizo su educación primaria en la Escuela Nº 379 "Soberanía Nacional" y la secundaria en la Escuela Nº 41, ambas instituciones pertenecientes al barrio Eva Perón. 

A los 19 años, comenzó a trabajar como empleado de la farmacia "San Juan" y su experiencia laboral se extendió hasta los 23, edad en que tomó la decisión de iniciar el proceso de discernimiento vocacional. 

De niño se bautizó, hizo la primera comunión, después la confirmación, formó parte del grupo de comunidades juveniles y prestó su servicio voluntario en la parroquia Sagrada Familia.

En toda esa etapa de formación, nunca le pasó por la mente ni por el corazón ser sacerdote. Sin embargo, numerosas situaciones, que parecían no guardar ninguna relación entre sí, confluyeron de manera tal que un buen día comenzó a plantearse la posibilidad de convertirse en cura.

"No era algo que había pensado antes, ni mucho menos cuestionado. Pero de ser un activo servidor dentro de la parroquia, de acompañar a los jóvenes de mi comunidad y de otras parroquias en encuentros y retiros en capital e interior, me empecé a alejar lentamente por razones laborales porque trabajaba de lunes a sábado y era poco el tiempo que tenía para otras actividades. Sin advertirlo, inicié un proceso de cuestionamiento de lo que quería para mi vida y de lo que Dios pretendía. Las sensaciones en ese momento fueron diversas: sentí alegría, gozo y mucho miedo cuando empecé a plantearme interiormente la idea de ser sacerdote. Pensé que era algo pasajero, que se me metió en la cabeza y que iba a pasar", comentó.

Pero cuanto más tiempo pasaba, más crecía la inquietud y el momento decisivo llegó en setiembre de 2003, durante la peregrinación al Oasis de María Auxiliadora desde la Cruz del Norte en el Acceso Sur hasta Tatané.

Decisión 

Allí advirtió que la cosa iba en serio y que la diversidad de caminos que podía elegir para su vida apuntaba hacia una sola dirección."Somos tan pequeños ante Dios y es tan grande su misericordia que nos llama hacia la vida consagrada, incluso con todas nuestras limitaciones. Muchas veces pregunté: "˜¿Por qué, Señor, siento esta inquietud a la vida sacerdotal?"™ Porque no es que uno se levanta una mañana y dice "˜voy a ser cura"™ y se pone los hábitos", expresó.

Dos meses después, habló sobre su inquietud vocacional con el sacerdote de su parroquia, Mario Bissaro, y en marzo de 2004 tuvo su primer encuentro con el padre Raúl Méndez, que se desempeñaba como encargado de la pastoral vocacional. Todo ese año realizó una etapa de acompañamiento en el discernimiento, tiempo en el que seguía como empleado de farmacia.

En el 2005 ingresó a la Casita de Orientación Vocacional del barrio San Francisco, que estaba a cargo del padre Vicente Espíndola, y compartió la experiencia con Gabriel Morel, Sebastián Saldivar y Federico Nicolás Aquino. Este último se ordenó sacerdote el 19 de marzo de este año en Clorinda.

El 27 de febrero de 2006 entró al Seminario Mayor Interdiocesano "La Encarnación", de Resistencia, y durante ocho años realizó su preparación, hasta que el 15 de diciembre de 2013 hizo su ordenación diaconal junto a Federico Nicolás Aquino y la ordenación sacerdotal de Sergio Federico Castro.

"Siempre tuve mucho acompañamiento de mi familia, que es numerosa y muy unida, así que las visitas eran constantes en Resistencia para brindarme apoyo y cariño. Dios me regaló paz y tranquilidad y sólo desde la fe se ven los signos. El Señor conoce la profundidad de nuestro ser y sabe lo que nos hace plenos y por eso estoy convencido de esto: el que cumple la voluntad de Dios, encuentra la felicidad. El que busca en su interior y sabe escuchar, se da cuenta que está llamado a brindarse a los demás. Uno puede buscar muchas formas de felicidad y satisfacer sus múltiples necesidades, pero la plenitud está en el servicio al prójimo, en la vida en comunidad", concluyó. 

Aportes    

Todos los lunes, La Mañana ofrece a sus lectores una historia de vida de héroes anónimos que en forma silenciosa desarrollan su actividad de manera ejemplar. Una de esas historias puede ser la suya o la de algún conocido. Comuníquese con nosotros al teléfono 4430868 (Redacción) o al e-mail editorial@correoslm.com.ar, para coordinar una entrevista.

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